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    Fidel Castro, Japón y las armas nucleares

    Fidel Castro, Japón y las armas nucleares
    Si el primer ministro de Japón viajó a Cuba para buscar un mediador en
    su búsqueda de “nuevos medios” para detener la amenaza de Corea del
    Norte, eligió mal el lugar
    Redacción CE, Madrid | 24/09/2016 10:50 am

    El primer ministro de Japón, Shinzo Abe, se reunió el jueves con el
    gobernante Raúl Castro y conversó con su hermano, el líder histórico
    Fidel Castro, sobre la eliminación de las armas nucleares, en el marco
    de una visita a la Isla para relanzar los nexos bilaterales, informa la AFP.
    “En un diálogo franco”, Abe y Fidel Castro “intercambiaron sobre las
    complejidades y los peligros que vive el mundo y la necesidad de
    fortalecer los esfuerzos dirigidos hacia la eliminación de las armas
    nucleares y la preservación de la paz”, señaló un comunicado oficial
    leído en el noticiero de televisión.
    El miércoles, al intervenir en la Asamblea General de la ONU, el primer
    ministro japonés afirmó que el mundo debe encontrar “nuevos medios” para
    detener la amenaza de Corea del Norte, luego de los ensayos nucleares y
    de misiles por parte del régimen de Pyongyang.
    Cuba es uno de los pocos países que mantiene vínculos cercanos con Corea
    del Norte.
    En dos ocasiones la amenaza de una guerra nuclear ha tenido como
    protagonista a Cuba. En una el peligro fue concreto y cercano y es muy
    conocido. En la otra se mantuvo latente, aunque también podría haber
    ocurrido una catástrofe.
    El primer fue durante la famosa Crisis de los Misiles, y por conocido el
    hecho no se hará referencia aquí. El segundo ocurrió en África.
    “Sudáfrica disponía sin embargo de siete armas nucleares que el gobierno
    de Reagan les suministró. Adivinamos, por determinados elementos de
    juicio, que podían poseerlas; colocamos cargas explosivas en la cortina
    de una importante presa dentro de Angola construida por los
    colonialistas portugueses casi en los límites de la frontera con
    Namibia, próxima a las posiciones principales del Ejército sudafricano
    en ese país. Previendo que llegaran a emplear aquellas armas contra las
    tropas cubanas y angolanas, estas fueron convenientemente desplegadas
    para enfrentar un eventual ataque de ese tipo. No existía nada capaz de
    superar el heroísmo desinteresado de los combatientes internacionalistas
    decididos a liquidar el apartheid”, escribió Fidel Castro en una de sus
    Reflexiones, el 14 de octubre de 2008.
    De acuerdo a este texto, la guerra de Angola fue la segunda ocasión en
    que Cuba
    estuvo envuelta en un conflicto que podría haber desencadenado una
    hecatombe nuclear. No hay comparación entre la Crisis de Octubre y la
    Guerra de Angola en cuanto a la dimensión y las implicaciones del
    diferendo, pero ambas tienen en común que muestran que el gobierno
    cubano, con Fidel Castro al frente, no estaba dispuesto a detenerse
    frente a una amenaza de ataque nuclear, al menos de acuerdo a este y
    otros testimonios similares.
    Al mismo tiempo que Castro no se detuvo ante la posibilidad de un
    conflicto que implicara armamento nuclear, tampoco tomó las medidas
    adecuadas para proteger a la tropa cubana.
    “La verdad es que no contábamos con mucho para contrarrestar armamento
    nuclear alguno, desde el punto de vista de protección humana, a no ser
    los refugios soterrados que en algunos lugares, como por ejemplo el
    Regimiento de Helicópteros de Huambo, donde todos vivíamos bajo tierra.
    Muchos campamentos cubanos tenían esta característica en 1988. Ahora
    bien. El arma atómica es totalmente diferente a lo que usualmente
    estamos habituados, puesto que deja un área de radioactividad en el
    lugar del epicentro de la explosión y una estela a favor del viento que
    en dependencia de las variaciones de éste, también puede variar. En el
    mejor de los casos si nos sorprendía en el refugio, no teníamos medios
    para determinar la radioactividad existente en la superficie, ni medios
    de protección etc. En fin, son muchas variantes. No estábamos preparados
    para esa contingencia”, según el blog Cuba en sucesión, de Mario Armando
    Riva Morales, quien, como miembro de las Fuerzas Armadas (piloto de
    helicópteros), participó en tres misiones africanas.
    En realidad, la posibilidad de utilizar un arma nuclear durante el
    conflicto siempre estuvo presente, pero alejada. Tampoco los
    sudafricanos contaban con una preparación adecuada al respecto y solo si
    la guerra se hubiera extendido al interior de su territorio nacional,
    pero la cuestión puede resumirse en dos puntos: no detenerse ante la
    contingencia y tampoco tomar en consideración la incapacidad del
    ejercito propio para enfrentar el peligro. En Angola como durante la
    Crisis de Octubre, ambos aspectos están presentes y la actuación de
    Fidel Castro es similar. Solo que con una gran diferencia: mientras que
    en la negociación en octubre de 1962 lo deja fuera de las conversaciones
    —aunque en última instancia sale beneficiado por las conclusiones, que
    garantizan su supervivencia—, en África lograr imponerse y su estrategia
    resulta victoriosa: sabía que además de las limitaciones existentes en
    las propias fuerzas sudafricanas, la presión internacional, y
    especialmente desde Washington, hacía muy difícil que Sudáfrica se
    decidiera por la opción nuclear.
    Si es cierto, como se ha aventurado en la prensa internacional, que el
    primer ministro japonés viajó a la Isla, entre otras razones, para
    buscar un mediador respecto a la posibilidad creciente de una amenaza
    nuclear por parte de Corea del Norte, su elección de Cuba en este
    sentido es, al menos cuestionable. No hay, por otra parte, que
    subestimar la capacidad nipona, ni la tentación que puedan ejercer con
    su poderío económicos, pero hay más afinidades entre La Habana y
    Pyongyang que en relación a Tokio.
    Los japoneses, por su parte, no se han mostrado especialmente generosos
    durante la visita, y más allá de la habitual pompa y circunstancia, el
    reordenamiento de la deuda no equivale a un perdón. Que se incremente el
    comercio con Japón tras el acuerdo y el viaje de Abe no supone más que
    la superación de la caída en que estaba sumergido el comercio entre
    ambas naciones luego de los impagos y la crisis económica en la Isla
    tras el fin de la URSS, pero de momento poco cabe esperar de que el
    Gobierno cubano comience a jugar un papel fundamental de mediador entre
    Japón y Corea del Norte, y mucho menos confiar en ver a los anaqueles
    cubanos llenos de artículos japoneses.

    Source: Fidel Castro, Japón y las armas nucleares – Noticias – Cuba –
    Cuba Encuentro –
    www.cubaencuentro.com/cuba/noticias/fidel-castro-japon-y-las-armas-nucleares-326773

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