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    Qué opinan los habaneros del discurso de Obama

    Qué opinan los habaneros del discurso de Obama
    MARÍA MATIENZO PUERTO | La Habana | 22 Mar 2016 – 8:53 pm.

    A las 9:35 de la mañana pasan por la calle 23 cinco ómnibus llenos de
    adolescentes. Las paradas están repletas de gente que espera.

    Comentan: “esos son los invitados”, “son ellos, para que no lleguen
    tarde”. Uno de los vendedores de objetos viejos y rotos del parque de 12
    y 23 hace algunas observaciones sobre la juventud de los que acaban de
    pasar. “¿Tú crees que entiendan algo? ¿Tú crees que el discurso de Obama
    les interese o que les sirva de algo?”

    Luego, en el paneo que hace la cámara en el Gran Teatro de la Habana, no
    se ven las siluetas de los que pasaron en los ómnibus.

    Un inspector de Salud Pública asegura que anda corriendo para “ver si le
    da tiempo a verlo completo. Es algo que no podemos perdernos, si no, le
    digo a mi mujer que me cuente. O me imagino que lo pongan por la noche
    de nuevo”.

    Ivania, aun sin ver el discurso, ya cree que “cualquier cambio que
    suscite el discurso de Obama no dependerá ni siquiera del poder cubano
    actual, sino del que está por venir”. Tampoco cree que dependerá del
    pueblo, tal y como el presidente de Estados Unidos ha repetido en más de
    una ocasión.

    Juan Carlos, jubilado de ingeniería automotriz, coincide: “Hemos perdido
    como pueblo la capacidad de defendernos y hemos ganado en supervivencia.
    Cristina, por ejemplo [se refiere a Cristina Escobar, periodista
    oficialista que ha sido vocera política en este período de
    negociaciones], es vergonzoso lo que dice a veces, ayer se le notaba
    celosa cuando decía que el Gobierno norteamericano quería hacer negocios
    solo con los privados. ¿Y sabes lo que creo? Que ella ya tiene su
    negocio redondito. Con treinta y pico de años ha viajado el mundo y se
    ha olvidado del resto. Sobre todo del único compromiso que debieran
    tener los periodista, el de la verdad”.

    El discurso

    Mayrelis, una ama de casa que un día renunció a ser profesional porque
    “me di cuenta que trabajando para el Estado no me iba a dar nunca la
    cuenta”, dice sin vergüenza alguna que lloró desde la primera frase y
    agrega: “Me di cuenta que en mi repuñetera vida habíamos tenido a un
    presidente.”

    De “sin histeria alguna”, “comedido”, “elegante”, “genial”, ha sido
    clasificado por algunos de los entrevistados que pudieron escuchar el
    discurso del presidente norteamericano.

    Ariel, joven artista plástico que vende de vez en cuando en los
    almacenes del puerto, hace notar las diferencias: “Tú te fijaste que no
    hubo griterío, no hubo exaltaciones ni acusaciones directas por respeto,
    aunque todos sabemos que se lo merecen. Fidel hubiese estado cuatro
    horas despotricando y Raúl leyendo lo que otros le escriben. Debe de
    haberles dado una lección de política, pero sobre todo de humildad.”

    Y agrega: “Mi primera impresión fue impactante. Me repetía una y otra
    vez qué tipo más genial este. Los debe de haber desconcertado, como a mí.”

    Alguien que en un apartamento de la década del 50 en el Vedado tiene
    puesta la televisión para el vecindario completo, grita a la par de su
    aparato cuando escucha los comentarios tras el discurso de Obama: “¿Pero
    estos tipos de dónde los sacaron?”, evidentemente refiriéndose a los
    entrevistados. Una voz femenina lo hace callar recordándole que “las
    paredes tienen oídos”.

    Por su parte, para Claudio Fuentes, fotógrafo y activista político,
    Obama está jugando “un tristísimo papel”.

    “Cuando un presidente comete la tremenda ingenuidad, cuando intenta
    transfigurar la realidad al decir que solo al pueblo de Cuba le toca
    elegir sus propios cambios, olvidando con eso que la vanguardia de ese
    pueblo, que es la oposición, no tiene un espacio ni en la radio ni en la
    televisión ni tiene sus propios periódicos y no puede llegar como opción
    política al resto de sus conciudadanos, ese hombre de alguna manera nos
    está enterrando.”

    Cree que es un discurso “de legitimación”, donde olvidó mencionar las
    golpizas de los domingos en Santa Rita, que son, desde hace mucho, “un
    escándalo internacional”. Fuentes apunta cómo la palabra oposición fue
    “desterrada de su discurso” con una “ingenuidad intencionada”, la misma
    que dice sentir cuando Obama habla de la “reconciliación entre las dos
    orillas sin tener en cuenta que para que eso ocurra debe de haber un
    proceso de justicia y verdad”.

    Termina clasificando la nueva Ley de Inversión Extranjera de “apartheid”
    que “no permitirá que el cubano sea un futuro inversor en su propia
    tierra porque no tiene personalidad jurídica y, por tanto, no podrá
    exportar ni importar ni se le permitirá recibir ganancia directa de los
    inversores ni forjar una clase media en la Isla”.

    Otros sienten más satisfacción y escucharon lo que querían escuchar.
    “Habló de la ropa vieja, citó a Martí, y aunque le faltó una chá cuando
    dijo que los cubanos en Miami bailaban al cha cha chá , me pareció
    genial. Yo me declaro fan del tipo. Y es verdad, ya esta bueno de
    rencores”, dice Alfredo, mientras espera en una parada a que pase un P9.

    Los habaneros, a modo general, parecen “quitados de bulla”, dice el
    mismo comentarista.

    La gente en las paradas está preocupada con la ausencia de los ómnibus
    urbanos. En el bulevar de San Rafael se conectan con sus familias a
    través de Imo o de Facebook y nadie habla del tema.

    “Ya estamos viviendo una Habana después de Obama, así ¿qué quieres que
    opine?”, concluye Tania, que está desesperada porque Obama se vaya.
    “Necesito caminar la Habana sin tantos policías ni tantos pasos
    interrumpidos.”

    Source: Qué opinan los habaneros del discurso de Obama | Diario de Cuba
    www.diariodecuba.com/cuba/1458676387_21133.html

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