Apartheid en Cuba
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    Apartheid en el campo

    Sociedad
    Apartheid en el campo

    Sin derecho a la jubilación, muchos campesinos cubanos pasan la vejez
    abandonados a su suerte.

    Alberto Méndez Castelló, Las Tunas | 03/09/2008

    Imposible, absurdo, inconcebible… fueron los calificativos empleados por
    las personas que la periodista Alina Martínez, del diario oficial
    Trabajadores, dijo haber encuestado para conocer su opinión si, dado el
    caso de cambiar de ocupación, no les reconocieran los años de servicio a
    los efectos de la jubilación.

    "Esta situación, ilógica para un cubano de hoy, era una característica
    muy perjudicial desde el sistema de jubilación capitalista", dijo al
    rotativo la doctora en Ciencias e Historia Verónica Rodríguez, quien
    agregó que entonces el trabajador perdía todos sus derechos al cambiar
    de sector.

    "Estaba obligado a empezar de nuevo, acumular tiempo y condición en
    dinero en la caja de retiro del nuevo sector, si tenía la suerte de que
    éste contara con este tipo de institución", apuntó la especialista en el
    citado artículo, donde se refiere que las cajas de retiro son ahora una
    jubilación segura.

    En el caso de Alberto Reyes, un agricultor de 82 años, no es imposible
    —como se afirma en el texto de Trabajadores— que al cambiar de labor no
    le reconocieran los años de servicio a los efectos de la jubilación.

    "No es ilógico para un cubano de hoy que un trabajador pierda todos sus
    derechos cuando cambia o cesa su labor de un sector a otro, como dice la
    doctora entrevistada por el periódico. Yo lo perdí y cientos de
    campesinos cubanos que además de trabajar sus tierras trabajaron en
    otros sectores también perdieron la jubilación cuando decidieron
    mantener la propiedad de sus terrenos y no integrarse a las cooperativas
    de producción agropecuaria", dijo a Cubaencuentro.com.

    Reyes mostró una certificación de la doctora Yeralda Salabaria,
    responsable del archivo de la Seguridad Social, en que constan los
    servicios prestados en el sector azucarero desde noviembre de 1943 a
    diciembre de 1960.

    "17 años trabajados de una entidad patronal que no dejó de pasarme ni un
    centavo a la caja de retiro, 10 años en la ganadería del Estado, de los
    que no aparece ni un día en los archivos después de 1960, y toda la vida
    cosechando tomates, pepinos y lechuga para nada. Ahora, si no es por mi
    hijo, me muero de hambre", afirmó el campesino con amargura.

    Antes de ejecutarse el proceso de colectivización, los agricultores de
    la Isla aportaban el 5% del producto de sus ventas al Estado y el 15 %
    de las ventas al mercado libre campesino, al tiempo que permanecían
    sujetos al gravamen de las empresas estatales suministradoras de aperos
    y semillas.

    En compensación, los integrantes de la Asociación Nacional de
    Agricultores Pequeños (ANAP) tenían derecho a la jubilación como
    cualquier otro obrero agrícola. Un historiador del tema agrario comentó
    a CUBAENCUENTRO.com:

    "Tenga en cuenta que estamos hablando de pequeños agricultores, de gente
    que hace producir la tierra con sus brazos, no de empresarios, y en
    correspondencia, con los procesos de producción centralizada y el
    mercadeo de los productos agropecuarios, son muy pocos los campesinos
    cubanos que cuentan con recursos económicos para su vejez, negarles el
    derecho a la jubilación a los agricultores independientes, que son los
    productores más eficientes, es darle el tiro de gracia a la producción
    nacional de alimentos".

    En la década de los años setenta, para desalentar la propiedad privada
    en favor de la colectivización agraria, el castrismo estableció un
    sistema de segregación en el campo. En lo adelante, los campesinos que
    se integraron a las Cooperativas de Producción Agropecuaria (CPA)
    tendrían derecho a la jubilación, y quienes permanecieron en las fincas
    de su propiedad, aun pagando los impuestos y bajo la cédula del mercado
    socialista, quedaron abandonados a su suerte sin derecho a la jubilación.

    Aun así, hasta hace poco, los campesinos que permanecían afincados a su
    terruño, incapaces de cultivarlo debido a la vejez, tenían una última
    opción: entregar la tierra al Estado a cambio de una pensión vitalicia.
    Pero los agricultores que fueron segregados no cuentan ni siquiera con
    esa onerosa posibilidad.

    Entrevistado por CUBAENCUENTRO.com, un funcionario del Departamento de
    Recursos Humanos de la ANAP expresó sobre esta situación: "Con la
    promulgación del decreto ley sobre la entrega de tierras ociosas, la
    posibilidad de conceder opciones a cambio de tierras no existe, sobra
    tierra, lo que hace falta es quien la trabaje".

    Dicha declaración es incongruente con la realidad: recientemente, los
    medios oficiales informaron que Cuba ha comprado 582 millones de dólares
    en alimentos a EE UU, convirtiéndose en su quinto socio comercial. Es
    esta la respuesta a su desastroso sistema sociopolítico, incapaz de
    asegurar la vejez y la renovación del hombre del campo.

    Lo imposible, absurdo e inconcebible, sino fuera la prueba irrefutable
    de su fracaso, es que el régimen compre alimentos a noventa millas de
    sus costas al gobierno que más odia.

    http://www.cubaencuentro.com/es/cuba/articulos/apartheid-en-el-campo-109615

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