Apartheid en Cuba
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    El otro apartheid

    Sociedad
    El otro apartheid

    No todos los cubanos pueden alojarse en hoteles. El precio y la
    'seguridad nacional' lideran las nuevas prohibiciones.

    Luis David Pardo, Santiago de Cuba | 06/05/2008

    Una simple cubierta de libreta escolar no debería preocupar a Alberto,
    pero esta vez las páginas de las famosas Vanidades, FHM o Focus, que
    utilizan sus alumnos para forrar los libros de décimo grado, tienen un
    mensaje que sus ojos se resisten a ver: "Si va a Cuba, reserve las
    Garden Villas 'Silvio Rodríguez' y 'Almeida' en Paradisus Río de Oro, o
    la 'Dora Alonso', de Paradisus Varadero".

    En el debate de actualidad nacional, los estudiantes quieren que el
    profesor les explique por qué una habitación en un hotel de lujo se
    denomina Juan Almeida. Desde su posición de docente con más de veinte
    años de experiencia y formado en Marxismo en la antigua Unión Soviética,
    el ahora "profesor integral" considera que el texto publicitario "es una
    de esas boberías que escriben los enemigos de la Revolución".

    Pero al solicitar la libreta y leer detenidamente el artículo en inglés
    que expone las cualidades del supuesto hotel con el nombre del artista y
    el militar, Alberto comprueba que no se trata de "una broma imperialista".

    La publicidad en cuestión alude a la compañía española Sol Meliá, que
    cuenta con una instalación hotelera en Playa Esmeralda, en el norte de
    la provincia de Holguín. Llamada Paradisus Río de Oro, es "uno de los
    hoteles más lujosos y exclusivos del Caribe", de acuerdo con la revista.

    Agrega el reportaje que el hotel cuenta con "aposentos de 300 metros
    cuadrados, conexión gratis a internet en la habitación con su ordenador,
    jacuzzi y sauna privados, piscina exclusiva de agua dulce, salón vip en
    el aeropuerto en llegada y salida, servicio de mayordomía, minibar
    surtido…, y todo por el razonable precio de 540 USD por persona y noche".

    Expulsados del paraíso

    El debate llega a su punto más álgido cuando los estudiantes insisten en
    que la instalación es seguramente un coto exclusivo para extranjeros o
    "pejes grandes del gobierno". Pero Alberto es un hombre que carga sobre
    sus espaldas, con especial orgullo, los destrozos del socialismo real en
    Europa. También los cubos de agua hasta su apartamento, en el tercer
    piso de un edificio del Distrito Abel Santamaría, con la convicción de
    que "la ideología es sensible y en la fortaleza de principios está la
    victoria de los revolucionarios", según su esposa.

    Alberto conversa con sus estudiantes de las "nuevas libertades" de que
    gozan los cubanos. De lo paulatino y estratégico que significa "que
    ahora podamos visitar esas instalaciones diseñadas en un primer momento
    para el turismo internacional", opina, aunque otra vez lo tienta la
    "incertidumbre" de los estudiantes.

    "Profe, ¿por qué no llamamos para reservar una noche, y así nos quitamos
    las dudas?", le dicen los alumnos.

    Una llamada telefónica basta para validar el testimonio de los
    muchachos. El diálogo con la encargada del Departamento de Ventas de
    Paradisus Río de Oro fue reproducido grosso modo por un alumno para
    CUBAENCUENTRO.com:

    -Estudiantes: "Hola, quisiéramos reservar una noche en las Garden Villas".

    -Empleada: "Sí, como no. ¿De qué país proceden?".

    -Estudiantes: "De Santiago de Cuba".

    -Empleada: "Lo sentimos, esas habitaciones no se pueden reservar para
    cubanos. Además, ¿saben qué precio tienen?".

    -Estudiantes: "No nos importa el precio, quisiéramos pasar una noche ahí".

    Empleada: "Disculpen, pero no estamos para bromas, las Garden Villas se
    reservan desde el extranjero, son para extranjeros, y, además, valen
    1.200 euros la noche…".

    Los jardines del Edén

    La anécdota anterior no es única. CUBAENCUENTRO.com constató la pasada
    semana, vía telefónica, que la resolución del Ministerio de Turismo que
    permite la entrada de nacionales a los hoteles, tiene sus recovecos e
    interpretaciones.

    "Lamento decirle que aquí no es posible darle alojamiento", respondió
    una empleada del hotel Cubanacán Cayo Levisa, en Pinar del Río, ante una
    solicitud de reserva para un ciudadano supuestamente de La Habana.

    Según la empleada, Cayo Levisa no está entre los hoteles permitidos,
    porque se encuentra "frente al mar" y "por problemas de seguridad no
    pueden entrar los cubanos".

    En los mismos supuestos, este periódico se comunicó con una instalación
    de Cayo Coco (Ciego de Ávila). En esta sí dijeron que se permitía el
    acceso de nacionales. No obstante, el empleado admitió desconocer si era
    necesario "un permiso de Capitanía" Marítima para viajar a los cayos del
    norte.

    En La Habana, una fuente de la compañía Sol Meliá afirmó que si existe
    algún hotel restringido en estos términos, ellos lo desconocen. Sin
    embargo, el acceso a Varadero sigue siendo pasto de la arbitrariedad
    policial, narraron diversas fuentes consultadas.

    Según analistas, las medidas decretadas por Raúl Castro en los últimos
    días han sido sólo una estrategia para desviar la atención de los
    ciudadanos. Ningún medio de prensa oficialista escribió ni una palabra
    sobre "la libertad de hospedarse en los hoteles lujosos". La prohibición
    anterior era, constitucionalmente, una violación.

    Hoy los cubanos no pueden reservar excursiones marinas, ni siquiera
    aquellas que se desarrollan con equipos náuticos sin motor. Las
    explicaciones aún no han aparecido en la prensa oficialista, aunque todo
    el mundo se las imagina.

    Por otra parte, los únicos que pueden realizar excursiones aéreas son
    los altos oficiales del Ejército, como también comprobaron en su
    investigación los alumnos de Alberto. Existe un helicóptero Mic 8,
    propiedad de Aerogaviota, que vuela dos veces por semana entre Santiago
    de Cuba y Paradisus Río de Oro. Al intentar reservar en el Aeropuerto
    Antonio Maceo, les informaron que "no está permitido para nacionales".

    Los precios de las instalaciones turísticas sobrepasan en un 300% los
    ingresos de un obrero. Para hospedarse en Paradisus Río de Oro, un
    profesor tendría que trabajar al menos veinte años, en caso de ser admitido.

    http://www.cubaencuentro.com/es/cuba/articulos/el-otro-apartheid-82038

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