Apartheid en Cuba
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    CENSURARÁN EN CUBA DOCUMENTAL DE MAIKEL MOORE

    CENSURARÁN EN CUBA DOCUMENTAL DE MAIKEL MOORE
    2007-08-09.
    Dr. Darsi Ferrer, Director del Centro de Salud y Derechos Humanos "Juan
    Bruno Zayas"

    La Habana, Cuba, 6 de agosto de 2007. No hay dudas de que las
    autoridades del régimen no permitirán a los cubanos de la Isla la
    posibilidad de ver el documental Sicko, dirigido por el destacado
    cineasta y aliado ideológico Maikel Moore.

    Aunque parezca contradictorio, la propaganda que maneja el filme para
    descalificar el sistema de salud de EE.UU. y destacar las bondades del
    cubano, resulta subversiva en este país, por sostenerse con burdas
    mentiras que en nada representa el drama de la salud en Cuba.

    Es conocido que el Sr. Fidel Castro salió en busca de un médico español
    cuando se agravó de su salud. Hace unos pocos años el anterior
    vice-ministro de salud Abelardo Ramírez se atendió en Francia, donde se
    operó el cáncer gástrico que finalmente le acabó la vida. De igual modo
    el neurocirujano Domingo, médico integrante del time personal del Sr.
    Fidel Castro y jefe de docencia del hospital CIMEQ, recurrió a los
    servicios oftalmológicos de Inglaterra para operarse su patología
    ocular, donde, además, mantiene seguimiento cada cierto tiempo.

    Ellos y los demás jerarcas del poder disfrutan plenamente de todos los
    privilegios y recursos del país, ¿por qué será que ante sus problemas de
    salud muestran tan poca confianza en la competente medicina revolucionaria?

    El sistema de salud cubano puede definirse con una palabra –caos-. La
    mayoría de las instituciones están en ruinas, con marcado deterioro
    constructivo y pésimas condiciones.

    Cuando alguien es admitido en los hospitales debe proveerse desde la
    alimentación hasta el pijama, ropa de cama, vasos, cubiertos, cubetas,
    incluso en ocasiones se llega al colmo de que los pacientes están
    obligados a llevar bombillas eléctricas para alumbrase, materiales de
    limpieza para paliar la falta de higiene durante su estancia, así como
    gestionar de tras mano los medicamentos, reactivos y otros insumos para
    su tratamiento.

    En todo el territorio nacional hay una gran carencia de profesionales de
    la salud. Las limitaciones para la población en general incluyen
    servicios básicos como ser valorado por un especialista, realizarse un
    simple ultrasonido, una radiografía, o un electrocardiograma, lo que
    resulta una odisea para cualquier paciente. Mencionar procedimientos más
    sofisticados como una resonancia magnética o tomografía axial
    computarizada es hablar de privilegios destinados para pocas personas.

    Igual a la situación imperante en Sudáfrica en tiempos del apartheid,
    los cubanos sufren las consecuencias de la segregación impuesta de modo
    oficial por las autoridades del régimen.

    Los extranjeros, los miembros de la nomenclatura y militares de alto
    rango disfrutan de excelentes servicios médicos en exclusivas
    instituciones de salud. Tal es el caso de: La Clínica Internacional Cira
    García, La Clínica Internacional de Retinosis Pigmentaria, El Centro
    Internacional de Restauración Neurológica (CIREN), El Centro de
    Investigaciones Médico Quirúrgicas (CIMEQ), La Clínica Koly, los mejores
    pisos del Hospital Almeijeiras, del Hospital Frank País, entre otros.

    A diferencia de las instituciones destinadas para la población, en estos
    lugares donde a los cubanos se les niega acceso el servicio que se
    brinda es de excelente calidad, el personal médico tiene una alta
    calificación y preparación profesional, las condiciones son óptimas, con
    una higiene adecuada, televisión por cable, música indirecta, además,
    están abastecidos de todos los equipos, medicamentos y recursos necesarios.

    A lo que falsamente el régimen denomina "misiones internacionalistas" no
    es otra cosa que la única posibilidad para el personal de la salud de
    obtener unos pocos dólares para satisfacer algunos de los apremiantes
    problemas con los que se sobrevive en el país.

    En cambio, esos "internacionalistas" son explotados como mano de obra
    barata y se les obliga a ser partícipes de la manipulación de
    conciencias donde son enviados y a que propaguen el modelo totalitario
    de corte marxista-comunista.

    Uno de los grandes logros que con mayor fervor se vende
    internacionalmente es El Programa del Médico y la Enfermera de la
    Familia, cuya creación se le adjudica, como todo en Cuba, al Sr. Fidel
    Castro. Aunque este Plan constituye la base de la atención primaria,
    hace años que la mayoría de los consultorios están muy deteriorados, así
    como cerrados por falta de personal. Su desaparición no se reconoce por
    las autoridades pero tampoco buscan alternativas para sustituirlo. Hoy
    un médico de familia atiende entre 4 y 6 consultorios con la
    consiguiente impotencia de brindar ese servicio.

    El principal problema que afronta el sistema de salud es la
    desmotivación de los profesionales pues no satisfacen siquiera las
    necesidades básicas con los ínfimos salarios que perciben, lo que
    implica un alto nivel de iatrogenias, deficiencias y negligencias en el
    trabajo cotidiano. Entre tanto, el sistema jurídico vigente no contempla
    la indemnización de quienes resultan perjudicados por los errores médicos.

    También conspira contra la motivación del personal de la salud las
    limitantes impuestas para la superación, en este sentido, se les niega
    el acceso a la Internet, la libre participación en cursos y eventos
    internacionales, no existe literatura médica actualizada, ni facilidades
    de vínculo con los adelantos científicos que se desarrollan a nivel mundial.

    De hecho, miles de médicos y otros trabajadores de la salud con
    aspiraciones de superación profesional esperan desde hace años ser
    ¨liberados¨ para marcharse del país. Estas personas se encuentran en
    calidad de rehenes del régimen y muchos con sus familiares en el
    exterior sufren por los traumas propios a la separación de las familias.

    Es difícil entender que a estas alturas la población cubana no pueda
    disfrutar de las ventajas de la cirugía endoscópica, no cuente con la
    práctica de sencillas pruebas funcionales respiratorias para afrontar
    problemas pulmonares, las mujeres no tengan la posibilidad de ser
    sometidas a pruebas masivas de detección de cáncer de mama o
    cervico-uterino, que los ancianos y demás enfermos no tengan modo de
    conseguir aditamentos ortopédicos como bastones, muletas, sillas de
    rueda, camas fowler, los que en su mayoría están obligados a resolver
    por medio del envío de particulares desde el exterior.

    El abandono de programas para el control de vectores, la falta de
    higiene con la presencia de vertederos de basura por doquier, la mala
    calidad del agua potable carente de tratamiento adecuado y contaminada
    con albañales en muchos lugares, la insuficiencia de alcantarillados y
    las frecuentes roturas de las redes de aguas residuales y albañales,
    convierte al país en un antro de enfermedades infecciosas. Todo el año
    se sufre de epidemias de dengue, leptospirosis, hepatitis,
    meningoencefalitis, y de parasitismos, escabiosis, pediculosis.

    Las múltiples carencias incluyen todo tipo de medicamentos, incluso los
    esenciales. Las farmacias están desabastecidas y faltan medicamentos
    básicos como los analgésicos, antiácidos, vitaminerales, antibióticos.
    Solo las que venden sus productos en dólares para extranjeros quedan
    fuera de esta situación.

    En el rejuego de las estadísticas las autoridades del régimen apelan a
    resaltar aspectos e intencionalmente ocultan el entramado acompañante a
    cada indicador. Se vanaglorian de la baja cifra de mortalidad infantil,
    sin explicar que se logra mediante una despiadada política de
    estimulación y práctica del aborto.

    Tampoco aclaran que los niños mayores de 1 año dejan de ser de interés
    político, a esos los privan del suministro de compotas al arribar a los
    3 años de edad y a los 7 les quitan la leche. Manifiestan una elevada
    taza en la esperanza de vida sin abordar para nada la pésima calidad de
    vida de los ancianos. El índice de suicidios, desnutrición, bajo peso al
    nacer y otros no convenientes, además de falsearlos, los manejan como
    secreto de estado.

    Para concluir, resulta curioso, aunque a nadie en Cuba sorprende, que el
    Sr. Maikel Moore escogiera el Hospital Almeijeiras para demostrar la
    excelencia del sistema de salud cubano. Es lógico que en los ruinosos
    hospitales de los cubanos de a pie no hubiese podido filmar su
    malintencionado documental.

    http://www.miscelaneasdecuba.net/web/article.asp?artID=11109

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