Apartheid en Cuba
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    LLOVER SOBRE MOJADO

    LLOVER SOBRE MOJADO
    2007-04-13.
    Oscar Espinosa Chepe, Economista y Periodista Independiente

    La Habana, 13 de abril de 2007. Las evidencias de que la política
    española hacia Cuba ha tenido un cambio radical en los últimos tiempos,
    son aplastantes. Los hechos demuestran que se ha dejado de priorizar la
    preocupación por la constante violación de los derechos humanos,
    sustituyéndola por una atención especial a los intereses económicos,
    financieros y comerciales hispanos en la isla.

    Con respecto a las administraciones de Felipe González y José María
    Aznar la interlocución entre la embajada española en La Habana y los
    demócratas que se esfuerzan por lograr el respeto a los derechos humanos
    es casi inexistente. España ha pasado a ser uno de los países de la
    Unión Europea que brinda menos apoyo moral y solidaridad a la disidencia
    pacífica. A esto se añade el pobre papel de la actual administración
    española en las Cumbres Iberoamericanas. En las realizadas en Salamanca
    y Montevideo propició documentos con evaluaciones parcializadas acerca
    de la situación cubana, soslayándose los sufrimientos del pueblo cubano
    causados por casi 50 años de totalitarismo.

    El colofón de este proceso se ha producido recientemente con la visita
    de la delegación encabezada por el canciller Miguel Ángel Moratinos,
    quien ignoró a la oposición, mientras se refería a Felipe Pérez Roque,
    ministro del totalitarismo, como su gran amigo. Como si fuera poco,
    después de su salida se trató de manipular a la disidencia mediante la
    convocatoria a una reunión con un funcionario de Exteriores en su
    embajada, con el evidente objetivo de tratar de limpiarse la cara ante
    la opinión pública española e internacional, como si los cubanos
    fuéramos tontos y sin dignidad. Maniobra burda que recibió el rechazo de
    todas las organizaciones disidentes y los presos políticos.

    Durante la visita del Sr. Moratinos, los asuntos económicos, comerciales
    y financieros recibieron la máxima prioridad, lo cual se aprecia en el
    Comunicado Conjunto suscrito el 3 de abril. La hoja de parra que
    trataron de colocar con el establecimiento de un supuesto mecanismo de
    consultas políticas, incluido un diálogo en derechos humanos, cayó antes
    de que se secara la tinta de la firma del acuerdo, pues el Sr. Pérez
    Roque declaró que en ese documento no se contemplan los presos políticos
    y repitió sus calumnias sobre quienes hoy sostienen las banderas de la
    libertad y la democracia en Cuba.

    Todo hace indicar, si no se demuestra lo contrario, que esta visita
    refleja el agradecimiento al totalitarismo caribeño por constituir el
    tercer mercado en América Latina para las exportaciones españolas, las
    cuales crecieron en un 30,0% en 2006 en relación con el año anterior.

    Asimismo, podría ser el apoyo a empresas españolas establecidas en Cuba
    en sus lucrativos negocios, efectuados en un perfecto clima de
    "tranquilidad laboral", sin que los trabajadores tengan derecho a la
    huelga, libre sindicalización y sobre todo ser sustituibles al menor
    reclamo. Todo esto sin mencionar el maridaje de las empresas hoteleras
    españolas con el totalitarismo en la implantación de un severo apartheid
    turístico a los cubanos; una cadena de violaciones de acuerdos
    internacionales suscritos por España en el marco de la Organización
    Internacional del Trabajo, y de derechos humanos en la Organización de
    Naciones Unidas. Sería oportuno conocer los criterios de la UGT y
    Comisiones Obreras al respecto.

    A pesar del grado de sordera política oficial, la disidencia pacífica
    cubana, en su inmensa mayoría, desde una posición moderada y razonable,
    no se ha opuesto a los contactos oficiales ni a los intercambios
    económicos, comerciales, culturales y de otra índole. La historia enseña
    que los vínculos directos entre los pueblos y naciones son instrumentos
    efectivos en la lucha por la democratización de las sociedades, al
    promover el intercambio de conocimientos e información. No son casuales
    los enormes esfuerzos del régimen cubano para impedir a los ciudadanos
    el acceso a Internet, la televisión y la prensa extranjeras. Sin
    embargo, establecer vínculos con un régimen totalitario en los que prime
    la complacencia e intereses mezquinos, soslayando el sufrimiento del
    pueblo, es algo muy distinto.

    El irrespeto a los luchadores por la democracia y los derechos humanos
    en Cuba es también una paletada de lodo al digno pueblo español que
    tanto sufrió en épocas no muy distantes a causa del totalitarismo y, muy
    en especial, a la militancia socialista del partido fundado por Pablo
    Iglesias en el Siglo XIX, que tanto ha luchado en España, junto a otras
    fuerzas políticas, en defensa de los intereses de los trabajadores, la
    libertad y la democracia para todos los ciudadanos.

    Hoy, el gobierno español en modo alguno puede ser un referente en la
    Unión Europea sobre asuntos cubanos. En todo caso, podrá representar los
    intereses del totalitarismo por sólo tener las opiniones del régimen. El
    único saldo positivo ha sido que el desconsiderado gesto contribuyó a
    unir a la disidencia y que de todas las cárceles cubanas surgiera al
    unísono un clamor de reprobación y condena.

    Sería injusto olvidar la solidaridad recibida de muchos españoles por
    encima de ideologías en estos tiempos difíciles para los cubanos,
    incluida la ofrecida por muchos turistas que por iniciativa personal han
    visitado nuestras casas para alentarnos en nuestra lucha. Tampoco puede
    dejar de mencionarse que la propuesta del Premio Sajarov a la Libertad
    de Conciencia de la Unión Europea para nuestras Damas de Blanco, surgió
    precisamente de Eurodiputados españoles.

    Esperamos que las actuales autoridades de España recapaciten y, al
    menos, hagan una declaración pública de reconocimiento del grave error
    cometido. Esperamos que la Embajada española deje de ser una de las
    últimas en el apoyo y la solidaridad a quienes se esfuerzan por lograr
    el respeto de los derechos humanos y la democracia en Cuba, así como que
    España se sitúe entre los países que por encima de los intereses
    económicos honran sus compromisos internacionales en materia laboral y
    de derechos humanos.

    http://www.miscelaneasdecuba.net/web/article.asp?artID=9774

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