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    A 29 años de Cuito Cuanavale

    A 29 años de Cuito Cuanavale
    Otra ‘victoria’ cuestionable del oficialismo
    Lunes, marzo 27, 2017 | Luis Cino Álvarez

    LA HABANA, Cuba.- El pasado 23 de marzo los medios oficiales cubanos
    volvieron a recordar un aniversario más, el número 29, de la victoria en
    1988 en la batalla de Cuito Cuanavale, que duró casi siete meses y que
    decidió el curso de la guerra que sostuvo Cuba en Angola durante trece años.

    En realidad, dicha batalla no terminó el 23 de marzo de 1988, sino que
    se prolongó varios meses más, hasta finales de julio, cuando Sudáfrica
    se retiró del sur de Angola.

    Lo que ocurrió los días 23 y 24 de marzo de 1988 fue que las fuerzas
    cubanas lograron rechazar la embestida sudafricana contra Cuito
    Cuanavale, inclinando a su favor la campaña, que hasta entonces había
    sido desastrosa.

    A finales de 1987, ante la ofensiva sudafricana en el sur de Angola,
    Fidel Castro dispuso el reforzamiento de las tropas cubanas y ordenó que
    consolidaran un bolsón de resistencia en Cuito Cuanavale.

    Fidel Castro suponía que el despliegue de 500 tanques soviéticos T-54 y
    T-55 frente a los 300 tanques Leopard sudafricanos debía inclinar la
    correlación de fuerzas a favor de los cubanos. Pero no resultó como él
    esperaba: durante meses, Castro, que dirigía con tozudez los pormenores
    de la campaña desde su puesto de mando en La Habana, sólo recibió malas
    noticias desde el teatro de operaciones militares.

    Cuito Cuanavale estuvo a punto de convertirse en una ratonera. No fue
    hasta los combates de los días 23 y 24 de marzo de 1988 que la suerte
    cambió para las fuerzas cubanas y Fidel Castro pudo tener su Leningrado
    africano. De no haber sido así, se las hubiera ingeniado para “convertir
    el revés en victoria”.

    En Cuba, en aquella época, los medios oficiales no daban detalles sobre
    la marcha de la guerra en Angola. Lo poco que sabíamos era lo que
    contaban los soldados que regresaban y el dolor de las familias de los
    que morían en combate.

    Demoramos muchos años antes de empezar a conocer, de forma vaga y
    fragmentada, qué sucedió realmente en Cuito Cuanavale. Fundamentalmente
    ha sido a través del libro Cuba y África: historia común de lucha y
    sangre (Editorial Ciencias Sociales, 2007), textos sobre el conflicto
    angolano recopilados por Piero Gleijese, un académico de la Universidad
    John Hopkins, y los funcionarios del gobierno cubano Jorge Risquet y
    Fernando Ramírez de Estenoz.

    La Cuba oficial presenta la resistencia de sus fuerzas, encerradas
    durante varios meses en el perímetro defensivo de Cuito Cuanavale, como
    una victoria que decidió no solo la guerra de Angola, sino también la
    independencia de Namibia y el fin del apartheid en Sudáfrica.

    Sin embargo, los documentos desclasificados por los gobiernos de
    Sudáfrica y Cuba han puesto lo ocurrido en Cuito Cuanavale en una
    dimensión que no coincide exactamente con la versión oficial cubana.

    Los sudafricanos no pretendieron tomar Cuito Cuanavale, una pequeña
    ciudad de la provincia Cuando Cubango, en el sudeste de Angola. Su
    interés era que sus aliados de la UNITA controlaran la frontera con
    Namibia, para impedir los ataques de los guerrilleros de la SWAPO, que
    era apoyada por Cuba y el gobierno angolano.

    Cuito Cuanavale se hizo importante para los sudafricanos en agosto de
    1987, cuando desde allí las FAPLA, bajo la dirección del general
    soviético Konstantinov y con el apoyo de la aviación cubana, lanzaron
    una ofensiva sobre el río Lomba para expulsar a la UNITA de sus
    bastiones en Jamba y Mavinga. Fue aquella ofensiva la que motivó que el
    ejército sudafricano acudiera en auxilio de la UNITA.

    La versión cubana ha exagerado la magnitud de las fuerzas sudafricanas
    que enfrentó en Cuito Cuanavale. Los cubanos superaban en cantidad de
    tanques y de soldados a los sudafricanos. Sudáfrica empleó 9 000
    soldados, 300 tanques y 600 piezas de artillería. La parte cubana
    disponía de 500 tanques y 50 000 soldados, amén de los efectivos de las
    FAPLA, que sobrepasaban cuatro a uno a los sudafricanos.

    El Batallón Mecanizado 61, con varios tanques Leopard y 55 blindados
    Ratel, fue la única unidad convencional del ejército sudafricano que
    participó en la campaña. El peso de la infantería recayó en el Batallón
    32, integrado por angolanos provenientes del FNLA de Holden Roberto, que
    comandaban oficiales sudafricanos.

    Los sudafricanos aventajaban a los cubanos solo en la artillería. Los
    cubanos, con sus MiG-23, tenían ventaja en el aire, pero la artillería
    sudafricana logró destruir el aeropuerto de Cuito Cuanavale, y los
    aviones cubanos se vieron forzados a realizar sus misiones desde una
    base a 175 kilómetros al oeste.

    Las pérdidas de ambos bandos no son un buen indicador de la victoria que
    reclama Cuba. Aunque nunca se ha informado de la cantidad de bajas
    mortales cubanas, se sabe que sus aliados de las FAPLA tuvieron 4 785
    muertos. Las fuerzas cubanas perdieron 94 tanques, cientos de blindados
    y 9 MiG-23. Las pérdidas sudafricanas fueron 31 muertos, 3 tanques, 11
    blindados y un Mirage.

    En cuanto a la independencia de Namibia, no se logró por el empuje de
    las fuerzas cubanas, que no lograron aproximarse a más de 20 kilómetros
    de la frontera con Angola, sino por la aplicación de la Resolución 435
    de la ONU, que fue uno de los resultados de los acuerdos de paz firmados
    en New York, el 22 de diciembre de 1988, por Sudáfrica, Angola y Cuba,
    bajo la presión soviética y norteamericana.

    El gobierno cubano, que estaba tan desesperado como el de Sudáfrica por
    salir del sangriento atolladero en que se había convertido aquella
    guerra a 11 000 kilómetros de sus costas, puso como condición en las
    negociaciones que garantizaran a sus tropas una retirada honorable. Una
    condición que no es la usualmente exigida por un ejército victorioso.

    luicino2012@gmail.com

    Source: A 29 años de Cuito Cuanavale CubanetCubanet –
    www.cubanet.org/opiniones/29-anos-de-cuito-cuanavale/

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