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    Un comentario más sobre el artículo ‘Sacudir la palanca de las inversiones turísticas’

    Un comentario más sobre el artículo ‘Sacudir la palanca de las
    inversiones turísticas’
    JUAN CARLOS TABÍO, 24/10/2016

    Acabo de leer el extenso, confuso, torpe e indignante artículo Sacudir
    la palanca de las inversiones turísticas publicado en el periódico
    Juventud Rebelde el día 15 de este mes y reproducido en Cubadebate en el
    cual se intenta –por supuesto que infructuosamente– justificar la
    contratación de cientos de obreros indios en la construcción de varios
    hoteles destinados a turismo.

    Como ya circulan en correos electrónicos muchos comentarios –tan airados
    como el mío– sobre este artículo, no me detendré en detallar punto por
    punto su contenido. Pero sí quiero llamar la atención sobre unos datos
    que se infieren del mismo, así como de una flagrante contradicción que
    encierra.

    Por una parte leemos: El ingeniero civil Bladimir Ayra Estrada,
    vicepresidente de la Asociación Económica Internacional Arcos BBI, quien
    atesora más de 20 años de experiencia en la construcción de hoteles,
    precisó que existen problemas con la retención de la fuerza de trabajo,
    debido, fundamentalmente, a que los salarios todavía no son competitivos
    comparados con el mismo oficio en otras formas de gestión no estatales.
    Es decir, que según este ingeniero, a los obreros cubanos no se les paga
    un “salario competitivo” por una razón burocrática: “Todavía no están en
    vigor las medidas para las nuevas formas de pago”.

    Sin embargo, un poco más adelante el propio ingeniero Ayra Estrada nos
    dice algo muy distinto: “Estos monitores-operarios asiáticos se
    distinguen por ser muy disciplinados en el aprovechamiento de la jornada
    y los procesos productivos. Cuando esta cualidad falta en los
    constructores nuestros, se afecta la productividad, y por tanto no se
    obtienen los salarios que ellos pudieran cobrar”.

    Es decir, a los obreros cubanos no se les puede pagar más porque
    sencillamente no se lo merecen, son “indisciplinados y no aprovechan la
    jornada y los procesos productivos”. Me imagino que el Sindicato
    Nacional de la Construcción se pronuncie contra este insulto a sus
    trabajadores.

    Como casi siempre sucede –por no decir siempre- en nuestra prensa
    nacional son más las cosas que no se dicen que las que se dicen.
    ¿Quiénes construyeron (y con un terminado exquisito) La Habana Vieja, el
    Palacio Presidencial –hoy Museo de la Revolución–, el Capitolio, el
    Hotel Nacional, el Habana Hilton –hoy Habana Libre–, el FOCSA, las
    decenas de hoteles turísticos recientemente construidos, etcétera? ¿Por
    qué las empresas constructoras estatales no pagan lo mismo que las no
    estatales? ¿Por qué es preferible pagar “salarios competitivos” a
    obreros extranjeros que a cubanos? ¿Por qué, si las empresas
    constructoras cubanas cuentan con más de 20 años de experiencia no han
    sido capaces de formar obreros calificados y eficientes? Y, finalmente,
    ¿cuántos son los obreros indios contratados por las empresas
    constructoras cubanas y cuánto gana al mes cada obrero indio?

    A la periodista autora del artículo de marras, no le pareció necesario
    hacer estas preguntas.

    Yo no sé si será verdad, pero tengo entendido que cada obrero indio gana
    1.600 dólares mensuales y deben de ser cientos, ya que según el referido
    artículo en un hotel de Varadero trabajan “126 obreros indios”.

    Pongamos que, por lo bajito, sean 300 los obreros indios contratados. A
    1.600 por obrero serían 480.000 (¡¡¡cuatrocientos ochenta mil!!!)
    dólares al mes que se van por el tragante de la economía nacional.

    ¿Qué es peor para esta economía nuestra, que los dueños de paladares
    compren alguna mercancías en el mercado negro (no sé dónde coño las van
    a comprar si en Cuba no existe un mercado mayorista), o que el Estado se
    gaste cientos de miles de dólares mensuales –y por tiempo indefinido- en
    contratos a obreros extranjeros (sean estos indios o cowboys)?

    Si esto no es un delito debería serlo. Lo que es seguro que constituye
    una vergüenza para todos los cubanos. Y si indignante es que esto
    ocurra, más indignante resulta que nuestra prensa nacional trate de
    justificarlo.

    Source: Un comentario más sobre el artículo ‘Sacudir la palanca de las
    inversiones turísticas’ –
    www.14ymedio.com/blogs/cajon_de_sastre/comentario-articulo-Sacudir-inversiones-turisticas_7_2096260354.html

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