Apartheid en Cuba
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    Como se nota que los dirigentes no montan en guagua!

    ¡Como se nota que los dirigentes no montan en guagua!
    REGINA COYULA, La Habana | Septiembre 08, 2015

    El noticiero presentó ayer 7 de septiembre un reportaje sobre el
    transporte público en la capital. Al margen de la curiosidad de observar
    la incipiente o la franca obesidad de casi todos los dirigentes que
    salen en televisión, estos y otros trabajadores del sector se referían a
    la vandalización de que son objeto los ómnibus, a sus roturas frecuentes
    por soportar un peso excedido a diario, a los siete millones de dólares
    destinados a la compra de nuevos equipos y piezas de repuesto y al
    esfuerzo que realizan la empresa y la dirección del país para mejorar
    ese servicio. Aunque no se mencionó, el parque automotor de la ciudad se
    renovó en 2007 y ha tenido ocho años de sobreexplotación.

    Durante más tiempo del que pensé, las guaguas mantuvieron su buena
    presencia, sin letreros, limpias. Esperaba ver con esas guaguas si se
    cumplía la teoría de las ventanas rotas y, en efecto, cuando comenzaron
    a aparecer los signos de deterioro, éstos se hicieron imparables. Además
    de la suciedad, el acordeón de los ómnibus articulados se ha rajado,
    muchas ventanillas están trabadas, faltan tubos de agarre y, si no se
    ataja a tiempo, los tubos que ya están flojos seguirán el camino de los
    ausentes.

    El transporte de los organismos, que hace unos años contribuyó a paliar
    la crisis, hoy pasa de largo frente a las paradas llenas no obstante las
    señas desesperadas. ¿Cuánto cuestan a los organismos correspondientes
    esas guaguas que muchas veces hacen solo dos viajes diarios y necesitan
    chofer, gasolina, mecánico? ¿Cuánto cuestan?

    Los camiones del transporte privado suplen una parte de las carencias
    del transporte público, pero la solución no puede ser transportar
    personas en camiones, sin cuestionar que el precio es varias veces
    mayor, puesto que ofrecen un servicio deficitario.

    Los transportistas privados deberían tener la opción de créditos
    bancarios u otras facilidades para adquirir un ómnibus
    En el reportaje del noticiero se mencionó la falta de escrúpulos de
    quienes orinan dentro del ómnibus, los artistas del grafiti, la
    indisciplina de los que se abalanzan para entrar de primeros, y más
    triste aún, la falta de solidaridad ante personas mayores o con niños.
    Recién terminadas las vacaciones, tengo frescas las imágenes de padres
    que en el afán de dar a sus hijos alguna distracción, viajaban con sus
    pequeños hacia la playa o el zoológico sin que los pasajeros se animaran
    a cederles un asiento. Existen asientos para discapacitados, embarazadas
    y personas con niños pequeños, bien diferenciados por su color amarillo,
    pero muchísimas personas consideran que si ya esos asientos están
    ocupados, mala suerte. A viva voz en dos oportunidades reclamé un
    asiento para mujeres con bebés y fracasé.

    Los choferes, en no pocas ocasiones, son parte del problema y no de la
    solución. Como ahora deben abonar una cantidad de dinero antes de cada
    viaje, el cobrador oficioso ha aparecido y, por cuenta del chofer, cobra
    e incita a los pasajeros a montar por la puerta trasera en aras de estar
    detenidos el menor tiempo posible. Los choferes son sordos cuando los
    pasajeros se quejan del exceso de velocidad y los frenazos bruscos o
    imponen su gusto musical; y ya ni me molesto en pedirles que no fumen.
    Todo esto y el párrafo anterior da una idea de cómo andan los valores a
    nivel social.

    Muchas veces se ha planteado cooperativizar el transporte público, una
    manera diferente de tratar de resolver uno de los problemas más antiguos
    de la ciudad, pero se mantiene el control en manos de la Empresa de
    ómnibus urbanos.

    Los transportistas privados deberían tener la opción de créditos
    bancarios u otras facilidades para adquirir un ómnibus y pasar los
    camiones al traslado de mercancías. No son ideas novedosas, han
    demostrado su valía en la práctica y han sido expuestas en foros
    públicos, reuniones especializadas y en las opiniones de la población
    que recoge la prensa escrita. No se explica por qué en la llamada
    actualización del modelo, la falta de prisa no ha dado como resultado
    una alternativa viable para el alivio de la crisis del transporte urbano.

    Se entiende así perfectamente una de las frases más escuchadas en una
    parada de ómnibus: ¡Como se nota que los dirigentes no montan en guagua!

    Source: ¡Como se nota que los dirigentes no montan en guagua! –
    http://www.14ymedio.com/sociedad/nota-dirigentes-montan-guagua_0_1849015088.html

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