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    Esas piscinas no son para la gente

    “Esas piscinas no son para la gente”
    Las dos únicas albercas en función están reservadas a los militares y al
    MININT
    JUAN CARLOS FERNÁNDEZ, Pinar del Río | Agosto 13, 2015

    Julio rompe récord de altas temperaturas en varias regiones de Cuba
    “Películas de estreno, mucho helado y una buena piscina”, así resume sus
    deseos para estas vacaciones escolares un adolescente residente en Pinar
    del Río. El primer antojo lo ha cubierto con varias visitas al Coppelia
    local, pero su ciudad tiene el triste récord de contar con un sólo cine
    en activo y ninguna piscina funcionando.

    Las once albercas construidas en la ciudad están deterioradas o sufren
    algún proceso de reparación que las mantiene cerradas al público. A
    pesar de sufrir un verano especialmente caluroso, con temperaturas que
    superan los 36 grados centígrados, los pinareños deben conformarse con
    el aire del ventilador para refrescarse un poco. O hacen como Yoankys y
    Maykel, que utilizan “una manguera en el patio” cuando el sofoco se
    vuelve insoportable. Hace tiempo ambos se zambulleron un par de veces en
    la piscina del hotel Pinar del Río, después de pagar en pesos
    convertibles por la entrada, pero ya ni siquiera existe esa opción.

    “Esto es una falta de respeto”, considera Yoankys, quien además apunta
    que en los repartos Galiano y Mijares, colindantes con la piscina del
    Tecnológico Pedro Téllez, el descontento es mayor. “Es que la gente está
    viendo que la infraestructura está ahí, pero lo que falta es la voluntad
    para ponerla a funcionar”. El rectángulo azul, seco y deteriorado, hiere
    la vista de todo el que se asoma al área deportiva del centro escolar.

    “Sería muy escandaloso tener la piscina llena mientras en las casas
    tenemos problemas hasta para llenar un tanque”
    Orestes, un antiguo vecino de la zona que trabaja en una cochiquera
    estatal, refiere que le da lo mismo si hay piscina o no, pero “los
    chamas están achicharrados y no hay ni una laguna con agua”. El hombre,
    que ha vivido siempre en las inmediaciones, cuenta que “lo único que
    había para recrearse por aquí era la piscina del Tecnológico, pero como
    no le cambiaban el agua hubo que cerrarla”.

    Mariela, un ama de casa que se mudó al barrio hace apenas dos años,
    achaca a la sequía el vaciado de la alberca. “Sería muy escandaloso
    tener la piscina llena mientras en las casas tenemos problemas hasta
    para llenar un tanque”. Pinar del Río enfrenta las precipitaciones más
    bajas del último medio siglo. Los 24 embalses de la provincia se hallan
    a poco más del 30 % de su capacidad total, entre ellos siete en estado
    crítico.

    “No se puede derrochar agua en diversión cuando apenas tenemos para
    fregar o bañarnos”, refuerza la mujer.

    Jorge, el custodio que hace sus turnos a las afueras del Tecnológico
    asegura que Salud Pública ordenó cerrar la piscina porque era un foco de
    mosquitos”. El deficiente suministro de cloro es una de las causas que
    con más frecuencia atenta contra la salubridad de las piscinas en todo
    el país, unido a la rotura de los sistemas de bombeo y de tratamiento
    del agua.

    “Esto se había convertido en un problema higiénico”, detalla Mariela,
    que recuerda que “varios jóvenes se enfermaron de hongos, infecciones en
    la piel y otitis en este lugar”, y dice sentirse “aliviada de que la
    hayan vaciado, porque esto era una permanente fuente de enfermedades”.

    En su opinión “la gente no está acostumbrada a usar piscinas, ni
    siquiera se dan una ducha antes de meterse, además de que se orinan o
    consumen alimentos dentro. Eso sin contar los que, a pesar de tener
    alguna herida infectada en el cuerpo, se tiran a darse un chapuzón”.

    Sin embargo Antonio Vázquez, funcionario del Ministerio de Educación
    Municipal, se resiste a creer que la solución ante esos problemas
    sanitarios sea cerrar las piscinas. “Queremos que nuestros hijos sepan
    nadar, que practiquen deportes, que empleen su tiempo libre en
    diversiones sanas,… pero tenemos 10 piscinas cerradas en la ciudad”,
    exclama con molestia.

    Vázquez explica que “las piscinas de la ciudad de Pinar del Río son
    dependientes de diferentes organismos del Estado”. Según el funcionario,
    la alberca del Tecnológico es gestionada por el Ministerio de Educación
    y “la mandó a cerrar Salud Pública, porque con la sequía no se le pude
    cambiar el agua y cuando pasa un mes ya está contaminada”.

    En el Hotel Pinar del Río, un camarero explica a 14ymedio que el cierre
    de la alberca se debe a que le están haciendo remodelaciones “y está
    quedando muy buena. La vamos a inaugurar el 13 de agosto, con un cover
    de 10 pesos convertibles, a consumir ocho”. El empleado puntualiza que
    “había que cerrarla, porque estaba en muy malas condiciones y ahora va a
    quedar perfecta. Lo sentimos por la gente, pero había que cerrar”.

    Como un gigante venido a menos, la piscina olímpica del Instituto
    Superior de Cultura Física Nancy Uranga se ve abandonada y seca.
    “Tuvimos que vaciarla”, cuenta el custodio “porque venían jóvenes con
    bebidas y armas blancas y ponían esto malo”. La instalación estaba bajo
    vigilancia policial pero el problema persistía. “El caso del tanque de
    clavados es otro”, explica, “ese está contaminado”. Un agua verde con
    una capa de suciedad confirma las palabras del empleado.

    Lejos de ahí, las malas hierbas cubren el sendero de entrada a la
    escuela vocacional Federico Engels, inaugurada por Fidel Castro. Las dos
    piscinas que una vez fueron su orgullo llevan casi cinco años sin que
    ningún estudiante pueda sumergirse en ellas. “A nadie le importa un pito
    esto, se echaron a perder por falta de mantenimiento”, se queja un
    empleado. Una situación similar le ocurre a la alberca de la Facultad de
    Ciencias Médicas.

    La escuela de deportes Ormani Arenado se convierte en la última
    esperanza para un bañista desesperado. Sin embargo dos de las tres
    piscinas no se llenan hace meses y la pileta olímpica rebosa de un
    líquido en el que flota el lino verde y del que sale un fuerte hedor.

    En contraste con este desolador panorama, la Casa Central de las FAR,
    localizada en la carretera central a las afueras de la ciudad, muestra
    una piscina bien mantenida pero está reservada a los militares. Villa
    Guamá, perteneciente al Ministerio del Interior y ubicada en el
    kilometro 4 de la carretera a Viñales, es otro de los lugares
    privilegiados con el alivio de una alberca que funciona y está limpia.

    “Pero esas piscinas no son para la gente”, refiere frustrado Yoansky, el
    joven que se moja con una manguera en el patio de su casa para aliviar
    el calor. “Esas son como si no existieran”.

    Source: “Esas piscinas no son para la gente” –
    http://www.14ymedio.com/sociedad/piscinas-gente_0_1833416648.html

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