Apartheid en Cuba
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    Carne de res, solo para privilegiados

    Carne de res, solo para privilegiados
    Una prohibición insólita que tenemos los cubanos en la Isla es el
    sacrificio del ganado mayor y el consumo de sus carnes, penalizado con
    severas condenas de cárcel
    viernes, junio 12, 2015 | Roberto Jesús Quiñones Haces

    GUANTÁNAMO, Cuba- Entre la lista de prohibiciones impuesta a los cubanos
    desde 1959 hasta hoy está la imposibilidad de pescar libremente, tener
    un bote y pasear alrededor de la isla o brindarle a nuestros hijos una
    educación en escuelas que no sean estatales, entre otras. Hasta hace
    poco estuvo prohibido alojarse en un hotel, la venta de autos adquiridos
    después de 1959 y la de las viviendas, poder salir del país sin permiso
    del gobierno, poseer divisas y comprar en las tiendas para turistas y
    técnicos extranjeros.

    Otra prohibición insólita que tenemos los cubanos es el sacrificio del
    ganado mayor y el consumo de sus carnes, penalizado con severas condenas
    de cárcel. Desde hace más de 25 años comerse un bistec de res se ha
    convertido en el sueño de la gran mayoría de los cubanos. Aquí eso sólo
    pueden hacerlo los jefes, los turistas y quienes tienen el dinero para
    comprarla en las tiendas recaudadoras de divisas, o el valor
    suficiente-y también el contacto-para comprarla ilegalmente. Ya ni en
    los más encumbrados restaurantes aparece el añorado filete.

    Una prohibición netamente cubana… ¡y revolucionaria!

    El delito de Hurto y Sacrificio Ilegal de Ganado Mayor es quizás único
    en la historia de la jurisprudencia internacional. Tuvo su antecedente
    en la Ley 1018 de 1962, que el pasado mes de marzo cumplió 53 años y
    mediante la cual los dueños de ganado vacuno fueron obligados a vender
    sus carnes únicamente al estado, quedándoles prohibido su consumo.

    En su libro “Los delitos en especie”, el Dr. José A. Grillo Longoria
    afirmó que antes de 1959 un gran porciento de los cubanos no podía
    consumir carne de res y que esa ley garantizaría que todos los
    habitantes del país pudieran consumirla regularmente. Por tal razón,
    aseguraba el distinguido profesor de Derecho Penal, los esfuerzos del
    estado por aumentar la producción de leche y carne de res serían
    inútiles si se reprimiera con benignidad al que por afán de lucro o
    irresponsabilidad sacrificara ilegalmente a esos animales.

    Cuando escribió eso él sabía, por su edad, que en Cuba siempre hubo
    leche y carne, aún en los tiempos de peor sequía. De vivir podría
    comprobar que esa decisión incomprensible ha sido la causa principal
    de que la masa ganadera cubana haya decrecido de forma continua desde
    1962 hasta hoy. Hoy en día es mucho mayor el número de cubanos que no
    puede tomarse un simple vaso de leche, incluidos los niños, así como el
    de aquellos que hace años no prueban un pedacito de esa carne.
    Comprobaría que las crueles sanciones que él defendió no han podido
    detener la comisión de un delito inventado por los barbudos, cuya
    implementación ha provocado que malvivan en las cárceles miles de
    cubanos sancionados a treinta y hasta más de cincuenta años por haber
    sacrificado una res.

    Se militariza el matadero de Guantánamo

    (foto de archivo)

    Imposibilitada de matar las reses de su propiedad, de comer sus carnes
    en los restaurantes o de adquirirlas en las tiendas recaudadoras de
    divisas debido a sus altos precios, la gran mayoría de los cubanos tiene
    que acudir al mercado negro, surtido por los matarifes y los
    trabajadores de los mataderos, para poder comerse un bistec. En la red
    mayorista un kilogramo cuesta 10 CUC, más del 50% del salario promedio
    mensual.

    Según una fuente cuya identidad preservamos debido a que trabaja en el
    Matadero de Guantánamo, el director de este lugar es el señor Gustavo
    Osorio, un coronel retirado de las Fuerzas Armadas que cree estar
    todavía en un campamento militar debido a los métodos que usa contra de
    sus trabajadores.

    Como miembros de su equipo ha nombrado a Lioel Cantillo Pelegrín, un ex
    policía que es el Jefe del área de sacrificios y a Feliberto Espínola,
    otro ex policía que ocupa el cargo de Jefe de Mantenimiento.

    Por si fuera poco, el mayor Liranza, perteneciente a la policía
    económica, visita continuamente el matadero y de conjunto con los
    mencionados, realiza chequeos sorpresivos a los puestos de trabajo sin
    ser estas sus funciones de trabajo. Como resultado de estas acciones el
    trabajador Manuel Reyes Calderín fue sorprendido la semana pasada con 10
    libras de carne de res dentro de sus ropas, lo cual le costó permanecer
    dos días encerrado en un calabozo, la expulsión del trabajo y estar
    pendiente de juicio.

    Un bistec de res, que antes de 1959 costaba junto con unos plátanos
    fritos y una ración de arroz con frijoles unos 25 centavos, ahora
    engrosa la larga lista de carencias de los hogares cubanos. Súmesele
    además el añadido de que el riesgo del gustazo puede conllevar un
    trancazo consistente en muchos años de reclusión.

    Y como todo lo que ocurre en Cuba, la culpa no es de nuestros dirigentes
    sino de otros. En este caso de las vacas, que no quieren engordar,
    aumentar sus crías o darnos leche. ¡Ah, lo olvidaba!, también del embargo.

    Source: Carne de res, solo para privilegiados | Cubanet –
    http://www.cubanet.org/actualidad-destacados/carne-de-res-solo-para-privilegiados/

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