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    Salud para algunos

    Salud para algunos
    FERNANDO DÁMASO | La Habana | 18 Abr 2015 – 11:47 am.

    La Habana va a ser sede de una convención sobre la cobertura universal
    de los servicios médicos. Las delegaciones extranjeras no conocerán el
    estado de los hospitales cubanos.

    Próximamente, del 20 al 24 de abril, se celebrará en La Habana la
    Convención Internacional Cuba-Salud 2015, bajo el lema “Salud para
    todos, cobertura universal”.

    Según sus organizadores, La Habana “será la capital de la salud pública
    mundial”. Entre las muchas temáticas a discutir se anuncian: “el estado
    de salud de la población y sus determinantes sociales” y “la
    organización de los sistemas sanitarios y servicios asistenciales, para
    resolver esos problemas con soluciones costo eficaces, que permitan
    brindar el más elevado nivel de atención médico social a la población de
    manera sostenible, en un marco siempre de equidad y justicia social”.

    Como ya se asegura, el evento tendrá gran importancia y aportará muchos
    valiosos resultados.

    Casualmente en estos días, por problemas de salud de familiares y amigos
    cercanos, he tenido que visitar algunos hospitales de la ciudad de La
    Habana, concretamente el América Arias, conocido popularmente como
    Maternidad de Línea; el Joaquín Albarrán, conocido como el Clínico
    Quirúrgico de 26, y el Calixto García. Debo señalar que, por lo general,
    el profesionalismo del personal médico y de enfermería es encomiable y
    merece el mayor respeto. Sin embargo, las condiciones
    higiénico-sanitarias y el estado constructivo de estos centros de salud,
    dejan mucho que desear.

    Todos están afectados por problemas similares: falta de mantenimientos y
    de reparaciones durante años y, cuando al fin se hacen, como sucede en
    algunas áreas del Calixto García, se realizan con baja calidad por
    personal sin la calificación requerida, sin asegurarse posteriormente el
    cuidado de lo reparado, lo que produce su rápido deterioro.

    Pueden encontrarse entonces salas de cirugía sin condiciones de asepsia
    o cerradas por largos períodos de tiempo; locales sucios y
    antihigiénicos, donde los pacientes deben esperar para consultas o donde
    son hospitalizados; falsos techos con roturas y moho; filtraciones en
    pisos y paredes; elevadores clausurados y, el que funciona, sucio y
    utilizado para todo (trasladar enfermos, visitantes, cadáveres, basura,
    comidas, etcétera), como sucede en el Joaquín Albarrán; muebles
    descascarados y faltos de pintura; locales clausurados o en peligro de
    derrumbe y prestación de servicios en áreas limitadas, como sucede en el
    América Arias; sanitarios sin herrajes y con salideros; sistemas
    eléctricos colapsados; puertas y ventanas rotas, defectuosas o mal
    instaladas, así como otros muchos males.

    Quien tenga dudas sobre estas realidades, puede comprobarlas acudiendo a
    los mismos como simple ciudadano. Estoy seguro que descubrirá muchas más.

    Estos centros, como es de suponer, no forman parte del “circuito
    turístico” por el que nuestras autoridades pasean a los visitantes
    extranjeros, para mostrarles los “éxitos” del sistema de salud cubano.
    De seguro, no serán tampoco visitados por los participantes en
    Cuba-Salud 2015. Tampoco parecen interesar al titular de la salud,
    dedicado principalmente a “exitoso empresario” para el alquiler de
    médicos a otros países y a luchar contra la epidemia de ébola en África,
    actividades que aportan más dividendos económicos y políticos, y con
    poco tiempo para ocuparse de la salud en Cuba.

    Esta situación no es única de estos centros y se encuentra bastante
    generalizada, con excepción de aquéllas clínicas y hospitales para
    dirigentes, sus allegados y funcionarios escogidos, y los que ofrecen el
    denominado “turismo de salud” a extranjeros, en divisas contantes y
    sonantes.

    El desastroso estado de los centros de salud que atienden a los cubanos
    de a pie, además de una vergüenza para quienes se autoproclaman (con el
    beneplácito de la OMS) paladines de la salud mundial, es también una
    falta de respeto al personal médico y de enfermería que tiene que
    prestar sus servicios en ellos y a los enfermos que están obligados a
    utilizarlos.

    Aunque la propaganda del Ministerio de Salud Pública, e inclusive sus
    recetas impresas, proclaman: “Los Servicios de Salud en Cuba son
    Gratuitos pero CUESTAN””, la realidad no es así. Estos servicios de
    salud ya han sido más que pagados por cada trabajador y trabajadora de
    este país, inclusive por quienes nunca o muy pocas veces han hecho uso
    de ellos, con lo que han dejado de recibir durante 56 años cobrando
    salarios de miseria. Además, si le cuestan a alguien, es a los ciudadanos.

    Antes, durante la República, cuando se quería halagar la limpieza y la
    higiene, se decía: “Está tan limpio como un hospital”. Decirlo hoy sería
    una ironía y hasta una ofensa.

    Source: Salud para algunos | Diario de Cuba –
    http://www.diariodecuba.com/cuba/1429330615_14069.html

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