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    Experiencia Hospitalaria en La Habana. ¿Se salva el gato del agua?

    Experiencia Hospitalaria en La Habana. ¿Se salva el gato del agua?
    mayo 21, 2014
    Regina Cano

    HAVANA TIMES — Tres personas tenían sus manos encima de mi cuerpo,
    prestas a evitar cualquier movimiento que yo no había dado muestras de
    realizar.

    Les aseguro que este cuadro represivo no era producto de mi imaginación
    y sí mi experiencia al efectuarme una Endoscopía en un Departamento de
    Gastroenterología de un Hospital General en la Habana, como estudio
    complementario de otro, sin síntomas aparentes y con consulta previa.

    Pues gentes, para alguien que padeció de Giardias por años y haciéndose
    exámenes gástricos de introducción de tubos y mangueras por el esófago,
    no parecía que una Endoscopía fuera a hacer la diferencia, lo que no fue
    así.

    En algún momento, les pedí una pausa para respirar como ellos me
    indicaban y moví una mano de arriba hacia abajo, lo que tan solo logró
    que me apretaran más y me conminaran a gritos: “No te muevas!”.

    Las palabras iniciales de esta prueba -de quien supe después era un
    estudiante sin prácticas- fueron: “…es un examen no doloroso y rápido” e
    inmediatamente después de la anestesia (bucal) y ponerme la boquilla
    comenzó a pasar el aparato sin hacer pausas, ni esperar mi
    acondicionamiento o hacer tiempo para cada respiro nasal como me pedían
    que hiciera.

    Mientras, el muchacho ensayaba algunos movimientos erráticos que hacían
    notar la Especialista y el Médico, quienes le rectificaban de si “más
    hacia atrás” o “más hacia adelante”, y con exclamaciones asombradas de
    “…mira una úlcera ahí!” y “qué grande es!”.

    Les confieso que salí de allí nerviosa, asustada y con los ojos húmedos
    de la impotencia, como animal violado y humillado que fue llevado al
    veterinario, donde todo ocurre fuera de su voluntad, porque siempre hay
    justificación para un mal trato.

    Cuatro días después, en consulta, le contaba al médico los dolores que
    al tacto externo del estómago padecía y él asombrado de lo traumático
    que había sido para mí la prueba me confesaba: “…que tenía 2 estudiantes
    bajo su tutela hacía 18 días, los que necesitaban cumplir sus
    prácticas…” -porque muchos Especialistas en materias medicas están
    cumpliendo misiones internacionalistas-, pero nunca hubo unas disculpas
    o muestra de humildad ante el violento hecho.

    Igual le sugerí que cada integrante de su equipo debía pasar por esta
    prueba en carne propia, para ganar en elementos evaluativos del paciente
    durante ella y orientarle mejor sobre el comportamiento durante la misma.

    Tampoco creo que esta manera de actuar –médico y asistentes- sea
    determinada por el cinismo, ni por mala intención, creo que los médicos
    en Cuba padecen de las mismas condiciones de vida y comportamiento
    social que el resto de la población, donde existen muchas ausencias
    dentro de La Ética, Humildad y Respeto al otro –fundamentales en esta
    profesión-, y donde lo mal aprendido no está presente en la consciencia
    activa, pero tampoco considero que esto justifique que a uno lo
    maltraten con esta falta de Responsabilidad.

    Tal vez en algunos casos: Clínicas, Institutos Investigativos u
    Hospitales dedicados a ciertas Especialidades se note en menor grado,
    pues hay una heredad profesional que “salva al gato del agua”, aunque
    esta manera de actuar es una actitud más bien del propio individuo.

    También hay un nivel de permisibilidad poblacional por ser el médico uno
    de los profesionales más demandados, ya que se trata de la salud de uno
    y donde la gran mayoría de los pacientes, en Cuba, no esperan –hoy por
    hoy- una consulta extra o mejor si no vienen acompañados de un obsequio
    –lo que no creo determina la atención en algunos casos.

    Mientras tanto los galenos dan poca información –unido al tratamiento
    puntual que necesitas- u orientaciones de cómo lidiar con su enfermedad
    o cómo evitar su posible reaparición.

    Pues señores, que te descubran dos úlceras duodenales puede convertirse
    en algo dramático en la vida de cualquier cubano que viva en la Isla,
    pues como muchos saben, garantizar una base alimentaria con productos
    neutros -lo cual incluye la leche que ahora vale 6.65 CUC (aprox. 7.50
    USD) en las tiendas- no siempre es algo fácil de conseguir si no tienes
    un ingreso monetario acorde a los precios.

    Pero que te traten como animal a punto de perder la cola o parte de tus
    orejas o pico o que te quiten parte del pelaje, porque luces más bonito,
    o que el médico te atienda con indolencia, me hace sentirme más
    sensibilizada con esos seres que los humanos ven por debajo de su
    status, aunque este tema tiene mucha tela por donde cortar.

    Source: Experiencia Hospitalaria en La Habana. ¿Se salva el gato del
    agua? – Havana Times en español – http://www.havanatimes.org/sp/?p=96022

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