Apartheid en Cuba
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    NY Times – profesionales son perdedores en reformas de Cuba

    NY Times: profesionales son perdedores en reformas de Cuba
    Impedirles ejercer en el sector privado reduce el atractivo del país
    para algunos de sus mejores ciudadanos: los profesionales se van de
    Cuba, conducen taxis, o abandonan los campos para los que fueron formados.
    martinoticias.com
    abril 01, 2014

    La periodista Julia Cooke, quien ha escrito un libro sobre Cuba bajo
    Raúl Castro (The Other Side of Paradise: Life in the New Cuba), analiza
    en el New York Times por qué ser un profesional en la Cuba de hoy sigue
    siendo una perspectiva sombría, lo cual revela una arista
    discriminatoria en las reformas económicas que se llevan a cabo, y les
    sirve de freno.

    Cooke, que vivió por intervalos en la isla en un lapso de cinco años,
    recuerda que una vez fue recogida en La Habana por un taxista furtivo,
    conductor de un Lada soviético, a quien acordó pagarle tres dólares por
    la carrera.

    A diferencia del taxista promedio, éste sólo habló al final del
    trayecto, cuando reveló que era cardiólogo y pionero de las operaciones
    a corazón abierto en La Habana. Una situación familiar para los
    cubanos–apunta– : la de profesionales con formación superior que para
    complementar sus bajos ingresos se dedican a labores muy por debajo de
    su capacidad intelectual.

    La autora califica de “tremendas” las reformas económicas de los últimos
    tres años en la isla, pero resalta que profesionales como su
    médico-taxista han sido sistemáticamente excluidos de estas
    transformaciones. Y augura que mientras eso no cambie, el país, y la
    inversión extranjera que espera atraer, seguirán estancados .

    Observa que continúa siendo un delito que los profesionales –desde
    ingenieros hasta médicos, abogados y arquitectos– ejerzan su profesión
    de forma independiente. La lógica tras esta prohibición –dice– es que
    el sistema educativo estatal cubano los ha formado, y por tanto ahora
    deben retribuir al Estado con su capital humano.

    A cambio, ganan escuálidos sueldos estatales de entre 18 y 22 dólares
    mensuales, y para sobrevivir se ven obligados a conducir taxis después
    de su faena laboral, o a abandonar definitivamente los puestos de
    trabajo para los que fueron formados, a fin de irse a trabajar en [los
    mejor remunerados] restaurantes, bares o tiendas de propiedad privada

    La articulista toma nota de los recientes aumentos de salario en el
    campo de la salud (hasta 67 dólares mensuales) y el permiso a los
    deportistas para firmar contratos con ligas extranjeras. Pero lamenta
    que un cubano pueda trabajar en el sector privado como payaso, y no como
    abogado; o abrir un bar, pero no una clínica.

    Apunta la autora que en el capítulo más reciente de la reestructuración
    de la economía cubana (la ley de inversión extranjera aprobada el
    sábado), en caso de que las empresas foráneas sean atraídas por las
    ofertas de la nueva legislación, no podrían contratar profesionales a
    discreción, sino a través del Estado cubano.

    Esto no quiere decir que no exista la práctica independiente: ella cita
    los casos de programadores de computadoras que cobran asignaciones
    independientes; escritores que venden libros en España: arquitectos que
    aceptan discretamente diseñar el nuevo restaurante de una familia
    pudiente. Sin embargo, estos profesionales trabajan en la economía
    sumergida, sin protección legal, como lo hacía cinco años atrás la
    actual generación –legalizada– de microempresarios.

    En ese contexto muchos profesionales jóvenes no están dispuestos a
    esperar. La periodista señala que con demasiada frecuencia completan los
    dos o tres años de servicio social que se requieren para “pagar” sus
    carreras, y luego abandonan el país, a menudo con destino a Europa,
    América Latina o Estados Unidos.

    Mientras tanto, una generación de profesionales más antigua y
    experimentada , como la del cardiólogo mencionado, conduce taxis para
    rebuscarse la vida.

    Julia Cooke concluye alertando que la fuga de cerebros en Cuba no sólo
    se produce a través de las fronteras, empujando hacia otras economías a
    cubanos altamente calificados; sino que también dentro de la propia isla
    la necesidad fuerza a los profesionales a abandonar sus campos. “Todo lo
    cual” –dice– “hace menguar el atractivo del país para algunos de sus
    mejores ciudadanos, como también para los inversores extranjeros”.

    Source: NY Times: profesionales son perdedores en reformas de Cuba –
    http://www.martinoticias.com/content/cuba-profesionales-reformas-perdedores-ingresos-/33598.html

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