Apartheid en Cuba
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    De la expropiación al ‘paraíso fiscal’

    ECONOMÍA

    De la expropiación al ‘paraíso fiscal’
    ALBERTO MÉNDEZ CASTELLÓ | Puerto Padre | 3 Abr 2014 – 11:37 am.

    Buscan inversión extranjera porque hace 55 años expropiaron a los
    cubanos y necesitan que siga el ‘apartheid’.

    Por voto unánime, como suele votar tan sui géneris parlamento, este
    sábado la Asamblea Nacional del Poder Popular aprobó la nueva Ley de la
    Inversión Extranjera. Entre los sectores priorizados por la nueva ley se
    encuentran el agrícola y forestal, las industrias alimentarias, de
    energía y minas, azucarera, siderúrgica, ligera, química, electrónica,
    farmacéutica y biotecnológica. También el comercio mayorista, la salud y
    el turismo.

    A los inversionistas extranjeros se les eximirá del pago de impuestos
    sobre las utilidades por un período de 8 años a partir de su
    establecimiento en Cuba. Concerniente a la recién aprobada ley, el
    ministro de Comercio Exterior e Inversión Extranjera Rodrigo Malmierca
    dijo a los diputados: “Su atracción es plantearse como objetivos el
    acceso a tecnologías de avanzada, la captación de métodos gerenciales,
    la diversificación y ampliación de los mercados, la sustitución de
    importaciones, el acceso a financiamiento externo, la creación de nuevas
    fuentes de empleo y la captación de mayores ingresos”.

    Extrañan estas palabras de Malmierca a estas alturas. Sabido es que
    hasta que “llegó el Comandante y mandó a parar”, como dice la canción de
    Carlos Puebla, en Cuba existían las tecnologías más avanzadas de la
    época, métodos gerenciales eficientes, diversificación de mercados,
    accesos a financiamientos externos e internos, y una muy pujante clase
    media levantada sobre los ingresos nacionales, valga decir, sobre la
    inteligencia y el sudor de los cubanos.

    Cierto es también que en Cuba existían obreros y campesinos en estado de
    necesidad, pero tampoco resultaba extraño ver a un estibador portuario o
    a un mecánico competente en un automóvil descapotable… Hasta que llegó
    el Comandante y mandó a parar lo que, ahora, urgentemente quieren poner
    en marcha. “El descarrilado carro de la oferta y la demanda, el de su
    Majestad, El Mercado”, como dijo un comerciante expropiado.

    Si el pasado sábado en Cuba aprobaron una ley para incentivar la
    inversión extranjera, es porque el 13 de octubre de 1960 aprobaron otra,
    no ya para promover el capital foráneo, sino, para arrancar del suelo de
    la Isla tanto al inversor extranjero como al cubano. Poco antes, en
    agosto del propio 1960, ya habían procedido con la expropiación forzosa
    de las empresas de servicios públicos y los centrales azucareros
    propiedad de empresas y compañías norteamericanas. Y más tarde, en marzo
    de 1968, durante la llamada “Ofensiva Revolucionaria”, como si fuera
    poco lo expropiado hasta esa fecha, también expropiaron desde minúsculas
    bodegas hasta los cajones de los limpiabotas.

    La Ley 890, puesta en vigor el 13 de octubre de 1960 para hacer
    desaparecer la empresa privada en Cuba, enunciaba en su primer Por
    Cuanto: “La obra creadora de la Revolución, en sus múltiples aspectos,
    está basada fundamentalmente, en el pleno desarrollo económico de la
    nación”.

    Remitiéndose al primer enunciado, así expresaba el segundo Por Cuanto de
    la Ley de Nacionalización de Empresas: “Es evidente que ese desarrollo
    no puede lograrse sino mediante la planificación adecuada de la
    economía, el aumento y racionalización progresiva de la producción y el
    control nacional de la industria básica del país”.

    Así dijeron los expropiadores, ahora transformados en promotores de
    inversiones extranjeras. Y, por esas razones de incongruencias
    históricas, valga decir morales, es útil recordar lo que expropiaron,
    tan parecido a lo que por estos días, urgen de los capitalistas para que
    pongan sus dineros.

    Un abecedario de expropiaciones

    En Cuba las empresas fueron expropiadas por grupos, según las letras del
    abecedario, y nada menos que de la A a la Z:

    Grupo A: Ingenios Azucareros. Fueron expropiados 105 centrales, la
    mayoría de ellos propiedad de cubanos, que iba del Central Bahía Honda,
    S.A., operadora del central Bahía Honda, hasta el número 105: Central
    Unión, S.A., operadora del central Unión.

    Grupo B: Destilerías: 18, desde José Arechabala, S.A., hasta Destilería
    San Miguel, S.A.

    Grupo C: Bebidas Alcohólicas: 6, de Ron Bacardí a Cervecería La Antillana.

    Grupo D: Jabones y Perfumes: 3, Crusellas, Sabatés y Mennen de Cuba.

    Grupo E: Derivados Lácteos: 6, desde Cía. Lechera de Cuba hasta Cía., de
    alimentos.

    Grupo F: Fábricas de Chocolates: 2, Cuba Industrial y Comercial (La
    Estrella) y La Ambrosía Industrial.

    Grupo G: Molinos de Harina: 1, Molinera Oriental, S.A.

    Grupo H: Fábricas de Envases: 8, de Envases Industriales y Comerciales,
    S.A., hasta Pérez y Hermanos, S.A.

    Grupo I: Fábricas de Pinturas: 4.

    Grupo J: Químicos: 3.

    Grupo K: Metalurgia Básica: 6.

    Grupo L: Papelerías: 7.

    Grupo M: Lámparas, 1.

    Grupo N: Textiles y Confecciones: 61, desde Mascot, S.A., hasta
    Textilera Ticana, S.A.

    Grupo Ñ: Molinos de Arroz: 16.

    Grupo O: Productos Alimenticios: 7.

    Grupo P: Aceites y Grasas: 2.

    Grupo Q: Almacenes de Víveres: 47, desde J. Pérez, S.A. hasta Imp.
    Rodríguez, S.A.

    Grupo R: Tostaderos de Café: 11.

    Grupo S: Droguerías: 3.

    Grupo T: Tiendas por Departamentos: 13.

    Grupo U: Empresas de Ferrocarriles: 8.

    Grupo V: Imprentas: 1.

    Grupo W: Circuitos Cinematográficos y Cines: 11, desde Espectáculos
    Teatrales, S.A., hasta el Cine Santa Catalina.

    Grupo X: Construcción: 19, desde Concreto Caribe hasta Transporte de
    Asfalto Ortega.

    Grupo Y: Electricidad: 1.

    Grupo Z: Marítimo: 13, desde Operadora Marítima Unión hasta Terminal
    Oriental de Puertos.

    “No expropiaron más, porque se les acabaron las letras del abecedario
    para agrupar las empresas”, recuerdo que un día dijo un viajante de los
    jabones Crusellas a mi padre.

    Como broma, el comentario del viajante pasa, pero el lector acucioso no
    pasará por alto, y no con una sonrisa, un hecho incuestionable: todo lo
    que en Cuba falta hoy y desde hace muchos años, lo producían o lo
    servían esas empresas expropiadas.

    “La insensatez de negar la propiedad privada condujo a la ruina material
    y espiritual que hoy vivimos los cubanos. Y ahora los comunistas,
    después que hicieron improductiva la agricultura, la industria, el
    comercio, la banca y la sociedad toda en Cuba, sueñan con que sean los
    inversores extranjeros quienes les saquen las castañas del fuego, y,
    como si no fuera suficiente la permanencia del desvarío y del odio por
    la propiedad del cubano, pretenden continuar haciendo negocios con los
    capitalistas extranjeros, manteniendo a los cubanos cuales siervos de un
    feudo”, dijo un sociólogo a este corresponsal.

    Según palabras del ministro Malmierca reseñadas por el diario Juventud
    Rebelde el pasado domingo, “en los negocios con inversión extranjera no
    habrá libre contratación de la fuerza de trabajo, por lo que se
    mantendrá la figura de la entidad (estatal) empleadora”.

    Nada, que el Gobierno comunista proseguirá haciendo negocios con los
    capitalistas extranjeros, y los cubanos de a pie “que se las arreglen
    como puedan”, dijo un trabajador por cuenta propia.

    Valga solo un ejemplo de cómo funciona el socialismo en Cuba. Mientras
    la nueva Ley de Inversión Extranjera exime a los capitalistas del pago
    de los impuestos sobre las utilidades por un período de 8 años, los
    trabajadores por cuenta propia en la modalidad de Cuidador de Baños
    Públicos y Taquillas solo estarán exentos por un año del pago de
    arrendamiento del local, que es de hasta 500 pesos mensuales. Y de los
    impuestos ni hablar: cuota mínima, 60 pesos al mes y desde el primer día
    en que comenzaron a fregar urinarios e inodoros.

    Sí, bienvenidos los inversores extranjeros, pero en igualdad de derechos
    con los cubanos, estén donde estén. ¿O es que acaso continuará el apartheid?

    Source: De la expropiación al ‘paraíso fiscal’ | Diario de Cuba –
    http://www.diariodecuba.com/cuba/1396480826_7952.html

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