Apartheid en Cuba
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    Repartos para militares, cuarterías para el pueblo

    Repartos para militares, cuarterías para el pueblo
    La última gestión del gobierno cubano para asegurar la lealtad del
    estamento militar es construirle complejos cercados donde tengan desde
    cómodos apartamentos hasta escuelas, mercados y canchas deportivas.
    Rolando Cartaya
    febrero 12, 2014

    En la película Elysium, una fantasía que ocurre en el año 2159, los
    ricos viven en una estación espacial en forma de anillo, con todo el
    bienestar y aislados de los demás terrícolas, que habitan abajo una
    Tierra superpoblada y arruinada. La inmigración a Elysium es severamente
    controlada.

    Los privilegiados en Cuba —los miembros de la cúpula partidista-militar—
    se han reservado durante décadas sus propios Elysium en las llamadas
    “zonas congeladas” de La Habana. Repartos como Nuevo Vedado y Siboney,
    donde, a diferencia de la mayor parte de la ciudad, las residencias
    están bien conservadas y pintadas y no falta el agua ni se va la luz;
    pero tampoco puede mudarse nadie que no sea de la clase gobernante.

    Ahora, en medio de la incipiente prosperidad de los microempresarios
    privados, visible en las viejas mansiones que están restaurando, sus
    autos “cero kilómetros” y un nivel de vida que incluye restaurantes
    elegantes y vacaciones en Varadero, la cúpula ha querido hacer algo para
    asegurarse la lealtad de su corte, los cuadros medios de las Fuerzas
    Armadas Revolucionarias y el Ministerio del Interior: cumplirles el
    sueño de la mayoría de los cubanos, el de una vivienda digna y confortable.

    No se trata de entregarles las llaves de mansiones como las que ellos
    habitan, confiscadas desde 1959 a la burguesía criolla, pero sí de
    reubicarlos con sus familiares en complejos de flamantes apartamentos,
    con aire acondicionado y balcón.

    El experimento, como en Elysium, añade un factor de aislamiento del
    resto de la población: una reja o muro perimetral bloquea la entrada a
    estos complejos.Y al añadir clínicas, escuelas, canchas deportivas,
    centros comerciales y cines propios, garantiza en cierto modo que sus
    selectos residentes no tengan que compartir sus vidas con las de los
    cubanos comunes.

    Ese es el asunto central de un reportaje publicado por The New York
    Times y realizado en la isla por su enviado, Damien Cave.

    REPARTOS MILITARES

    Cave describe uno de estos “repartos militares” que se están levantando
    en todas las provincias del país:

    “Su colorido y arquitectura dan la sensación de estar en un complejo de
    condominios de la Florida. En uno de los confines hay un terreno de
    béisbol. Del lado interior de la reja, las aceras son iluminadas por
    lámparas que imitan las antiguas de gas, mientras que los autos — otro
    privilegio– colman los espacios de estacionamiento”.

    “En un edificio con arcos suaves, donde radicarán un cine, un mercado y
    una clínica, uno de los ingenieros adelantó que en el Proyecto Granma
    residirán varios miles de personas. Sudoroso, en ropa de campaña, elogió
    el plan, destacando su diseño de piezas prefabricadas importado que
    permite ensamblar las paredes rápidamente, como piezas de rompecabezas.
    No mencionó lo que había revelado uno de los guardias de seguridad: que
    la mayoría de los que trabajan pintando las paredes son reclusos“.

    “MELIÁS” PARA UNOS, CUARTERÍAS PARA OTROS

    El autor observa que las nuevas viviendas, un bien básico extremadamente
    escaso en la isla, son vistas por muchos cubanos como otro ejemplo de
    favoritismo. En la versión de Santiago de Cuba, han generado malestar
    entre los damnificados del ciclón Sandy que perdieron sus techos y en
    muchos casos sus hogares.

    Cave cita cifras del gobierno según las cuales el presupuesto militar
    para construcciones se ha más que duplicado desde 2010.

    El periodista independiente Augusto César San Martín, que ha trabajado
    el tema de las viviendas especiales para militares en un reportaje para
    Cubanet, señaló en entrevista con martinoticias que la calidad de estas
    construcciones es muy superior a la de las pocas que el Estado dedica a
    cubrir las necesidades de la población, al punto de que los cubanos
    llaman a estos condominios los “Meliá-Minint”, comparándolos con los
    hoteles de cinco estrellas de la cadena española.

    En contraste, expone el comunicador, en lugares de La Habana donde han
    ocurrido derrumbes el gobierno está construyendo para reubicar a las
    víctimas una especie de pasaje, con una nave de mampostería a la que
    luego se le hacen divisiones interiores en forma de ciudadela o
    cuartería. La experiencia indica que lo que parece una solución
    provisional podría ser la única solución.

    OLIGARQUÍA MILITAR

    Cave, del New York Times, afirma que, desde que se convirtió en
    gobernante, Raúl Castro ha acelerado el crecimiento de lo que algunos
    estudiosos han descrito como una oligarquía militar.

    Así –apunta el autor — el presidente de la Comisión de Política
    Económica del parlamento, Marino Murillo, es un ex alto oficial; el
    mayor conglomerado estatal de Cuba , Cimex , que entre otras
    asignaciones procesa las remesas enviadas por los cubanos desde el
    exterior, es dirigido por el coronel Héctor Oroza Busutín.

    Y un yerno de Castro, el general Luis Alberto Rodríguez López-Callejas,
    es el ejecutivo principal del holding militar GAESA, que se estima
    controla del 20 al 40 por ciento de la economía cubana, incluyendo
    cientos de tiendas que venden desde alimentos hasta electrodomésticos;
    flotas de autobuses de lujo; una pequeña línea aérea, y una lista cada
    vez más larga de hoteles y otros alojamientos para el turismo.

    Una filial de GAESA –señala el rerportaje– está supervisando la zona
    especial de desarrollo del Mariel, el mayor proyecto de infraestructura
    construido en Cuba en décadas.

    Hal Klepak, un académico canadiense que sigue de cerca el estamento
    castrense cubano, le dijo a Cave que, aunque Raúl Castro sabe que la
    respuesta militar no es la respuesta, también sabe que en este momento
    le es indispensable la lealtad de los militares. “Son los únicos que le
    van a seguir, si las reformas triunfan, como si fracasan”.

    Source: Repartos para militares, cuarterías para el pueblo –
    http://www.martinoticias.com/content/article/31970.html

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