Apartheid en Cuba
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    Formell, el espaldarazo a la segregación

    Formell, el espaldarazo a la segregación
    Viernes, Noviembre 22, 2013 | Por Alberto Méndez Castelló

    PUERTO PADRE, Cuba, noviembre de 2013, www.cubanet.org.- Juan Formell,
    este último miércoles, recibió el Premio Grammy Latino a la Excelencia
    Musical 2013, en la ciudad estadounidense de Las Vegas.

    La noticia aquí fue acogida sin penas ni glorias. No es extraño: Puerto
    Padre es tierra de músicos de talento. Aquí nacieron Emiliano Salvador y
    Juan Pablo Torres. El primero, un virtuoso del piano y del jazz; y, el
    segundo, antes de Willie Colón conseguirlo, ya había dado mayor
    sonoridad a la música caribeña con sus trombones.

    Sin cuestionar los méritos musicales del señor Juan Formell, ni el
    derecho del Grammy a premiar a quienes entiendan, un premio a la
    “excelencia por los aportes a la sonoridad nacional”, ya sean
    conseguidos a través de una tumbadora o de una gaita, precisan, del
    premiado, un comportamiento ético inmaculado.

    Y, que sepa yo, los verdaderos artistas, los que hacen de las artes el
    sentido de sus vidas, y no sólo un medio de subsistencia, no llevan
    nombres por encargos y mucho menos por caer bien al Poder.

    Los diez millones van, y de que van, van fue la consigna de la famosa
    zafra azucarera de 1970; la que inició el mismísimo Fidel Castro
    cortando cañas en un campo de la colonia San Ramón de este municipio, el
    15 de julio de 1969.

    Huelga decir que a partir de esta fecha y hasta el 18 de mayo de 1970,
    cuando Fidel Castro debió admitir: Los diez millones no van, ya la
    letanía de los diez millones van, y de que van, van, se había convertido
    en una suerte de santo y seña que abría o cerraba puertas en Cuba.

    De tal suerte, aunque quienes pronunciaran la consigna tuvieran en mente
    lo imposible de fabricar aquella montaña de azúcar, tener en los labios
    el lema constituía un cheque al portador.

    Lo contrario, ser honesto y decir: “compañeros, materialmente esto es
    imposible, los diez millones no van”, era, sino motivo de una sanción
    rigurosa, sí inobjetable condena de ostracismo.

    Y vaya casualidad: el señor Juan Formell Cortina, nacido en La Habana el
    2 de agosto de 1942, que entre 1959 y 1968 había integrado la banda de
    música de la Policía Nacional Revolucionaria (PNR), la orquesta del
    hotel Habana Libre y la de Elio Revé, al fundar su propia agrupación
    musical el 4 de diciembre de 1969 adoptó para ella el rótulo mágico: Van
    Van.

    Quizás no contento con adoptar un nombre pintarrajeado en los muros del
    castrismo, entonces, más tarde, el señor Formell cantó recordándonos el
    apartheid que vivimos los cubanos.

    Su nueva creación la título La Habana no aguanta más. Era un espaldarazo
    a la política de segregación castrista que no permitía residir a cubanos
    de ciudades del interior en la capital de su propio país.

    Mientras mujeres y hombres, blancos y negros, más negros que blancos,
    cubanos todos, eran echados de La Habana por gendarmes amparados en
    decretos gubernativos, embarcándolos en trenes sin apenas comida ni agua
    en viajes de cientos de kilómetros que constituían verdaderas torturas,
    el señor Formell Cortina parecía tararear al oído del generalato y de
    sus policías: La Habana es para los que pueden… ¡pueblerinos, váyanse al
    carajo!

    Señores… lo dicho: los de Grammy pueden conceder sus premios a quienes
    ellos entiendan, ese es su derecho. Y ese derecho marca la diferencia:
    el régimen que ya por más de medio siglo dispone sobre vidas y haciendas
    en Cuba, jamás, entiéndase bien, jamás, ha concedido ni concederá un
    premio a un escritor, a un músico o a un albañil que no piense y actúe
    como ellos.

    Cuando, en el 2000, el señor Juan Formell recibió un Grammy por su disco
    Llegó Van Van, acerca de ese premio dijo:

    “Es un triunfo de la música popular bailable que se hace después del
    triunfo revolucionario”.

    Y a las 6:42 PM del 20 de septiembre de 2009, en el concierto de la
    Plaza de la Revolución promovido por Juanes, Formell expresó:

    “Duélale a quien le duela, ya se hizo el concierto por la paz, ya está
    bueno de abuso”.

    Ahora, acaba de conseguir otro premio Grammy. ¡Enhorabuena! Ellos
    maldicen la democracia y la democracia los premia.

    Source: “Formell, el espaldarazo a la segregación | Cubanet” –
    http://www.cubanet.org/articulos/formell-el-espaldarazo-a-la-segregacion/

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