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    Cuito Cuanavale, un cuarto de siglo de omisiones

    Cuito Cuanavale, un cuarto de siglo de omisiones

    Publicado el Jueves, 28 Marzo 2013 06:13

    Por Carlos Cabrera Pérez

    Siempre tuvimos buenas relaciones con los soviéticos;

    pero nunca una identificación total desde el punto de

    vista combativo y, en Angola, esto se agudizó.

    General de División Ulises Rosales del Toro

    Jefe Estado Mayor (1981-1997)

    Pese a la trascendencia geopolítica de su victoria en Cuito Cuanavale

    (sureste de Angola), la Cuba oficial está celebrando el acontecimiento

    histórico con un bajo perfil, reiterando la omisión del papel del

    fusilado General de División Arnaldo Ochoa Sánchez, y evitando lastimar

    a los comunistas soviéticos y al gobierno angolano por su

    irresponsabilidad compartida en aquellos acontecimientos.

    Los testimonios de jefes, oficiales, soldados y un periodista coinciden

    en no mencionar a Ochoa, como viene ocurriendo desde el verano de 1989,

    pese a que uno de los testimoniante es el entonces Primer Sustituto del

    Jefe de la Misión Militar Cubana en Angola, Roberto Milián Vega, ya en

    retiro.

    Usado por Fidel Castro

    Aunque en esta ocasión, tampoco mencionan al General de Cuerpo de

    Ejército Leopoldo Cintras Frías, quien fue usado entonces por Fidel

    Castro para aclarar que Ochoa no tenía nada que ver en aquello, porque

    al ver que tardaba en contestar sus mensajes sobre la colocación de las

    tropas al este del río Lomba decidió mandar a "Polito" como Jefe del

    Frente Sur.

    Algo que es cierto, pero que ocurrió en paralelo como parte de un plan

    para establecer un nuevo frente Lubango-Cahama-Tchipa-Ruacaná, con el

    objetivo de entrar en Namibia y liquidar a las bases sudafricanas

    establecidas allí y que actuaban como punta de lanza contra Angola.

    Las crónicas de recuento oficial tampoco mencionan al general Enrique

    Acevedo González, quien se desempeñó como Jefe de la elitista División

    50 de las FAR y que junto al hoy General retirado Miguel Lorente León,

    al frente de la jefatura de la División de Infantería Motorizada y de

    cinco brigadas de angolanas, fueron los principales jefes cubanos en

    Cuito Cuanavale.

    En 1986, Fidel Castro se desgañitaba intentando persuadir a los

    angolanos que no aceptaran la propuesta sudafricana, avalada por

    norteamericanos y soviéticos, de reducir el número de efectivos cubanos

    y recolocar a las tropas cubanas en una zona más alejada aún de la

    frontera con Namibia. Pero ni unos ni otros le hicieron caso.

    Obsesiones megalomaníacas

    Probablemente, una parte de su razonamiento estaba sustentada en su

    obsesión de jugar a país influyente en la arena internacional. Pero su

    razonamiento táctico, apoyado en los informes de Ochoa y otros jefes

    militares cubanos desplegados en el teatro de operaciones, era correcto;

    sobre todo, para la seguridad de los militares cubanos; en su mayoría

    jóvenes en cumplimiento de su Servicio Militar Obligatorio y para la

    propia seguridad de Angola.

    Por si fuera poco, las FAPLA -ejército angolano- y las tropas soviéticas

    intentaron por dos veces lanzar un ataque final contra el cuartel

    general de la UNITA de Jonas Savimbi, en Jamba, pero antes tenían que

    cruzar el río Lomba y tomar el poblado de Mavinga. En ambos intentos

    fracasaron, a pesar de la reiterada discrepancia previa de los cubanos.

    Fue tal la cantidad de bajas angolanas y soviéticas en ambos intentos de

    acabar con Savimbi que los soviéticos perdieron varios lanzacohetes SAMM

    8 y tanques a manos de los sudafricanos. Y todas las fuentes reconocen

    que los soviéticos hablaban ya de guerra perdida, desmoralizando aún más

    a los angolanos.

    El error de los ataques puso en duda incluso la capacidad del gobierno

    del MPLA de resistir el embate sudafricano. Y fue entonces cuando José

    Eduardo Dos Santos pidió auxilio a Fidel Castro, que no dudó un segundo

    en enviar a una División de Tropas Especiales, mandada por el General de

    Brigada Acevedo González, y al entonces coronel Miguel A. Lorente León,

    quien tomó la jefatura de la defensa de Cuito Cuanavale.

    Oliendo el peligro

    Como Ochoa estaba al tanto de todo esto y ya se había olido el peligro

    con antelación, propuso a su Estado Mayor en La Habana construir un

    aeropuerto en Menongue, provincia de Cuando Cubango, para posibilitar

    que los cazabombarderos Migs pudieran entrar en combate contra los

    sudafricanos sin tener que volver a Luanda a reabastecerse de combustible.

    La construcción de este aeropuerto -como se demostró después- tuvo una

    importancia estratégica en la victoria de Cuito Cuanavale, donde los

    militares cubanos pudieron actuar de manera combinada con su artillería,

    infantería y aviación. Y los soviéticos no pusieron ni un metro cúbico

    de hormigón en este empeño.

    Fracasados los intentos angolano-soviéticos de acabar con la UNITA, las

    tropas sudafricanas aprovecharon su distracción táctica para entrar en

    Angola desde Namibia e intentar consolidar su presencia en una amplia

    franja del sur de Angola, fruto de unas conversaciones secretas con

    Estados Unidos, en Cabo Verde -bajo mediación portuguesa y visto bueno

    de los soviéticos, que ya bastante tenían con la pesadilla de Afganistán.

    Recuérdese que todo esto ocurre entre el otoño de 1987 y la primavera de

    1988, es decir, al compás de la perestroika y la glasnost, que tanto

    enojaron a Fidel Castro y que no dudó en asumir todos los riesgos en

    solitario que implicaba parar a los sudafricanos y a la UNITA antes de

    que cruzaran el río Lomba, y hacerlos retroceder hasta Namibia.

    Pese a que Cuba, Angola y Sudáfrica han abierto sus archivos militares a

    investigadores, en el caso de La Habana -preseleccionando a quien

    husmea- lo que no conocemos aún es el coste económico de aquella

    operación y sus consecuencias en una economía ya herida de muerte.

    Lo que no se sabe

    El gobierno cubano cifró en 22 los militares muertos en Cuito Cuanavale

    y ha reconocido que perdió cuatro tanques y un avión, pero nunca ha

    desvelado el coste total en dinero. Recuérdese la insistencia jesuítica

    de Fidel Castro en sus telegramas cifrados a Ochoa pidiéndole que

    trasladara la 59 Brigada al este y que minara todo el territorio al

    oeste del río.

    Por todo ello, sorprende que habiendo pasado ya un cuarto de siglo, La

    Habana no haya aprovechado el aniversario para explicar su decisiva

    contribución a la consolidación del MPLA como partido de Estado en

    Angola, a la independencia de Namibia y la liquidación del injusto

    apartheid, y a la llegada al poder de Nelson Mandela, en Sudáfrica.

    Méritos que reconocen incluso diplomáticos y funcionarios

    gubernamentales norteamericanos de aquella época, aunque todo este

    viraje político no fue únicamente por el papel de Cuba, sino por el

    agotamiento del modelo de supremacía blanca en Sudáfrica y Namibia, el

    compromiso de los angolanos de abandonar el marxismo-leninismo sin hacer

    ruido, y el acuerdo de Moscú y Washington para acabar con la Guerra Fría.

    Como casi siempre, a los cubanos -incluidos sus jefes militares- les

    tocó la peor parte. Además de poner muertos, siguen siendo pobres

    mientras la hija de Dos Santos es la mujer más rica de África sin haber

    cumplido los 40 años, según la revista Forbes. Ya sabíamos que las

    tropas cubanas no actuaban en Angola por dinero, pero si alguien

    comparara las jubilaciones de Lorente y Milián con las de sus entonces

    enemigos sudafricanos, los cubanos salen perdiendo ampliamente.

    Y no es justo. Aunque ellos y muchos otros que se jugaron la vida sigan

    siendo fieles al castrismo hasta que mueran y continúen asistiendo

    disciplinadamente a las reuniones del Partido Comunista, mientras

    esperan porque el compañero Ministro les autorice a cambiar la

    carrocería de su entrañable Lada made in URSS.

    http://cafefuerte.com/opinion/opinion/puntos-de-vista/2724-cuito-cuanavale-un-cuarto-de-siglo-de-omisiones

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