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    Las dos caras de la medicina en Cuba: Por Iván García

    Las dos caras de la medicina en Cuba: Por Iván García
    22-3-2012

    Dennis, 39 años, y su esposa Elvira, de 37, llevan siete meses
    alternándose para dormir cada noche en el piso, en una colchoneta
    repleta de remiendos al lado de la cama donde descansa su hijo de 10
    años, intervenido de una compleja cirugía en el Hospital Pediátrico Juan
    Manuel Márquez, ubicado en Marianao.

    Tienen familiares en La Habana, pero su domicilio es en Cárdenas,
    provincia de Matanzas, a 140 kilómetros de la capital, y desde hace
    años, debido a la precaria salud de su único hijo, viven a caballo entre
    las dos ciudades.

    El Pediátrico de Marianao, recién pintado, visto desde afuera no lo
    parece, pero necesita un esmerado mantenimiento constructivo. Los
    pasillos que conducen a la sala de neurocirugía están completamente a
    oscuras.

    Los pocos aires acondicionados que aún funcionan tienen tantas
    filtraciones de agua que anegan los pasillos. Cuando un menor es
    ingresado, las familias tienen que llevar cubos, artículos de aseo,
    televisores y comida.

    El hospital no garantiza estos insumos. La alimentación destinada a
    pacientes y acompañantes es un verdadero bodrio. "Lo menos malo es el
    personal médico, laborioso y capacitado, aunque si quieres que te den
    una buena atención, debes hacerles regalos y a cada consulta llevarles
    meriendas", dice Dennis.

    También escasean los medicamentos de última generación. Los galenos en
    Cuba suelen tener dos tipos de tratamiento, según el bolsillo del paciente.

    Si andas corto de dinero y no tienes parientes fuera, te recetan
    medicamentos vendidos en la red criolla de farmacias, generalmente de
    baja calidad.

    Si usted les dice que tiene parientes al otro lado del charco, en
    Estados Unidos u otros países, el doctor te ofrece una amplia lista de
    fármacos avanzados. Los médicos cubanos tienen conexión a internet y
    están bastante bien informados.

    Otra posibilidad, si uno recibe remesas o tiene acceso a divisas, es
    adquirirlos en moneda dura, en cualquiera de la veintena de Farmacias
    Internacionales diseminadas por La Habana. En ellas se vende una amplia
    gama de medicamentos producidos en laboratorios capitalistas de renombre.

    Si el Pediátrico de Marianao necesita que le pasen la mano con urgencia,
    qué decir de otros centros habaneros. Cuando usted visita hospitales
    destartalados como el Miguel Enríquez , en Luyanó, o la antigua
    Dependientes, en 10 de Octubre, echará en falta el discurso
    gubernamental, que cansonamente nos repite que la salud pública cubana
    es una de las mejores del planeta.

    Pidiendo un conteo de protección igualmente están varias salas del
    Calixto García o de Emergencias, en la avenida Carlos III. Los pisos y
    baños sin higiene, las paredes descascaradas, techos con filtraciones,
    groseros modales de un segmento del personal de enfermería, escasez de
    instrumental quirúrgico y poco rigor profesional en algunos médicos, han
    provocado que la sanidad en Cuba actualmente se encuentre en caída libre.

    Cuando un ciudadano común y corriente debe ser hospitalizado o recibir
    un tratamiento extenso, cruza los dedos. Muchos especialistas brillantes
    se encuentran prestando servicios en el exterior.

    Y los que han quedado para cubrir esas plazas, están sobrecargados de
    trabajo. Si a esto sumamos que un médico en la isla, como promedio
    devenga un salario mensual equivalente a 30 dólares, desayuna café sin
    leche y en ocasiones tiene que estar dos horas en una parada repleta de
    gente, para abordar el ómnibus que lo conduzca a su hospital o consulta,
    entonces la mejor opción es no enfermarse.

    Norge, 28 años, asmático crónico, quiere ser bien tratado y por eso se
    hizo amigo de los médicos y enfermeros que le atienden. "Me estén
    atendiendo o no, les visito y les hago regalos. Una vez, a cada uno le
    regalé una pierna de carnero".

    Si gran parte de los policlínicos y hospitales habaneros están pidiendo
    a gritos mantenimiento, no se puede decir lo mismo del Clínico-Qirúrgico
    Hermanos Ameijeiras, en Centro Habana, a tiro de piedra del malecón.

    Este hospital se encuentra en buen estado técnico y a simple vista se
    nota la higiene. Uno de los motivos pudiera ser que es una de las
    instituciones insignias de la salud pública en Cuba, además de tener
    varios pisos dedicados a la atención de pacientes extranjeros.

    Pero si se quieren ver clínicas parecidas a las que salen en los
    seriales estadounidenses trasmitidos por la televisión nacional, visite
    usted la Clínica Central Cira García o el Centro de Investigaciones
    Médico-Quirúrgicas, el famoso CIMEQ, los dos situados en el municipio Playa.

    Atención de primera, habitaciones que brillan por su limpieza,
    alimentación balanceada y de calidad, un parque de ambulancias bien
    equipadas, guardias de seguridad y médicos de calibre. Todo a pagar en
    dólares, euros o pesos convertibles.

    Los ministros y generales tienen derecho a ser atendidos en estas
    clínicas. O mandatarios foráneos como Hugo Chávez, operado tres veces en
    el CIMEQ, para frenar el cáncer que padece.

    Para ellos, la salud cubana es una auténtica joya. Dennis y Elvira,
    quienes llevan siete meses durmiendo en el piso de un pediátrico,
    piensan lo contrario.

    Iván García

    http://vozdesdeeldestierro.juancarlosherreraacosta.over-blog.es/article-las-dos-caras-de-la-medicina-en-cuba-por-ivan-garcia-102142028.html

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