Apartheid en Cuba
claroquesi
We run various sites in defense of human rights and need support in paying for servers. Thank you.
logo01
logo02
logo
Archives
Recent Comments

    El racismo en Cuba: Una contribución al debate

    Análisis
    El racismo en Cuba: Una contribución al debate

    Cubamatinal/ En Cuba nunca ha existido el racismo institucional. Se
    entiende por racismo institucional al conjunto de normativas; leyes,
    decretos, resoluciones, sentencias del tribunal superior o códigos
    vigentes que establezcan la existencia del racismo. En Cuba, ni la
    Constitución de 1901, ni la de 1940, ni tampoco la aprobada en 1976 ,
    hacen referencia al racismo como política de Estado. Tampoco ha ocurrido
    en otros tipos de instrumentos legales de la República.

    Por Iván César Martínez

    "Un país es racista o no lo es". Frantz Fanon

    Por tanto, decir que en Cuba no hay racismo, porque no hay un racismo
    institucionalizado, es una completa falsedad o una suspicaz inexacitud
    cargada, de quien sabe, que intenciones políticas. Cuando en un país
    determinado existe el racismo institucional, estamos en presencia de lo
    que se conoce como un Estado segregado, segregacionista o de Apartheid,
    como existía en Sudáfrica, en Bosnia o en los estados del sur de los
    Estados Unidos de América.

    La mayoría de los países que practican el racismo en el mundo lo hacen
    sin recurrir a leyes racistas y discriminatorias, y no por ello dejan de
    ser estados racistas o estados donde el racismo está a la orden del día.

    Como sabemos, el Racismo es una ideología de poder absoluto. Una
    ideología que reserva para la raza hegemónica o supremacista, todos los
    poderes existentes en un país , obligando a la subordinación permanente
    y a la exclusión social a todos aquellos que pertenecen a las llamadas
    "razas inferiories". Estos últimos deben sentirse agradecidos de lo que
    tienen, de los que el poder les da, en la cantidad y calidad que estimen
    darles, y no se les permite plantearse el compartir el poder económico,
    ni el político, ni el cultural, ni el educacional, ni el social, con el
    grupo hegemónico.

    En Cuba el racismo, con todas sus devastadoras consecuencias, ha
    existido de forma metamoforseada, aparantemente ambigua, enteramente
    sutil y enmascarada, a la vez que ejercido de dos formas según la
    ocasión: la paternalista, aparentemente inocente , y la del puño de
    hierro cuando ha sido necesario. De esto último habla la masacre de 1912
    y el terror general que se desarrolló en la isla contra los
    descendientes de africanos.

    Si el racismo no es más que una ideología de poder absoluto de una raza
    sobre otras, ejercido sobre todos los aspectos de la vida humana y
    social de un país, entonces resulta pueril referirnos a que sólo el
    tiempo acabará con esta deshumanizante práctica de exclusión y
    subordinación social y racial o de que sólo hace medio siglo que el
    racismo estuvo boyante en Cuba y por tanto no puede desaparecer con
    facilidad.

    Pero ese análisis es enteramente equivocado y falaz porque pretende
    confundir Racismo con Prejuicios Raciales que son dos cosas muy pero que
    muy diferentes en contenido, en forma y en consecuencias.

    Los prejuicios raciales, que no son más que una derivación del racismo,
    no constituyen el RACISMO en sí. La lucha abierta contra el racismo es
    la única manera de acabar con los remanentes del mismo que son los
    prejuicios y las discriminaciones. El problema de Cuba es el Racismo y
    su Ideología de Supremacía Blanca (ISB), no los prejuicios raciales que
    puedan existir en la cabeza de muchos cubanos blancos. El racismo, la
    ideologia supremacista de poder, es la que importa combatir y es esa
    ideología la que no ha desaparecido de Cuba desde la época colonial y
    que debió ser erradicada desde hace mucho tiempo por la propia
    revolución de 1959.

    El problema estriba en que para los supremacistas blancos (conscientes o
    inconscientes de su ideología de supremacía) el problema racial cubano
    se termina cuando los afrodescendientes tienen acceso al trabajo, al
    estudio primario y secundario, a los centros de salud y de deportes.
    Para ellos, está fuera de toda consideración anti-racista el derecho que
    los afrodescendientes tienen a todos los poderes existentes en su país
    como ciudadanos que son (ademas mayoritarios) de la sociedad en que viven.

    Como es conocido, las ideologías son construcciones socio-políticas que
    se hacen desde el poder y se sustentan y se afianzan por el poder, de
    ahí que si en Cuba se quiere eliminar el racismo hay que empezar por
    de-construir la ideología blanco supremacista que se implantó en la isla
    por el colonialismo español, y que no ha sido des-colonizada sino
    simplemente re-inventada con cósmeticos a través de los más de 100 años
    de República.

    Si deseamos empezar a de-construir la ideología de supremacía blanca
    que no es otra cosa que el sostén del racismo, podríamos, por ejemplo,
    comenzar por revalorar los símbolos y los panteones nacionales. José
    Antonio Aponte podría ser declarado el "Precursor de la Patria", Mariana
    Grajales "El Alma Mater" de Cuba, que el gobierno cubano a nombre de la
    historia y en contra de la ideología supremacista, proclame una disculpa
    nacional por la masacre de 1912 y se le haga un momumento a las
    víctimas Se debía enaltecer las heroicas luchas de los Abakuá por la
    independencia de Cuba, declarar Ballet Nacional de Cuba al actual
    Conjunto de Danza Moderna, que combina toda la cubanía danzaria y en
    donde se mezclan, en un artístico mestizaje, el ballet clásico con el
    llamado folklore afrodescendiente.

    Se debe por tanto de-construir desde ya, las simbologías aberrantes que
    de forma subliminal mantienen y sostienen los valores supremacistas como
    si ellos fueron los valores de la cubanía.

    Es indispensable tener en cuenta y valorar a fondo muchas cosas en la
    lucha contra el racismo, para no darle la muy falsa impresión a las
    nevas generaciones, que en nuestro país los afrodescendientes llegaron a
    1959 siendo simplemente un bando de desgraciados muerto de hambres y
    analfabetos y sin sentido de la historia ni de la justicia social, que
    se convirtieron en personas a partir de la revolución.

    Se debe por tanto poner en claro que antes de la revolución, durante la
    lucha contra la dictadura batistiana y durante las luchas
    anti-colonialistas contra España, los afrodescendientes jugaron siempre
    un papel muy destacado en la conformación de una patria de justicia social.

    A las nuevas generaciones hay que recordarles que además de los
    mambises, en tiempos republicanos hubo afrodescendientes como Jesús
    Menéndez, Aracelio Iglesias, Blas Roca, Lázaro Peña, Salvador García
    Aguero, Abreu "Fontán", Machadito, Mestre, por sólo citar un pequeñísimo
    y ridículo número de héroes afrodescendientes de todas las tendencias
    políticas y religiosas.

    Lo mismo debe ocurrir con las artes y las letras. Esas nuevas
    generaciones deben conocer que antes de la revolución existieron
    ilustres artistas e intelectuales afrodescendientes dede Brindis de
    Salas a Plácido, de White a Rita Montaner, de Benny Moré a Perez Prado,
    de Guillén a José Antonio Méndez, de Celia Cruz a César Portillo, de
    Wifredo Lam a Bebo Valdés. En fin que las nuevas generaciones, que deben
    saber muy bien,que los afrodes
    cendientes fueron siempre personas, y un
    grupo pujante, aunque fueran víctimas del alienante racismo no
    institucional y de la ideología supremacista que también existía
    entonces,aunque bajo otro ropaje , diferente con el que se vistió a
    partir de 1959.

    En Cuba nunca pudo haber una revolución tan radical como la que hubo,
    sin que los afrodescendientes participaran decididamente en ella. ?Qué
    poderoso ejército, qué grandes milicias hubiera tenido Cuba,si los
    hispanoafricanos no hubieran sido parte de éstas y de todas sus
    misiones internas y extranjeras ?

    También resulta importante analizar en la lucha contra el racismo en
    Cuba, que la educación y la salud gratuitas no fueron concebidas
    exclusivamente para los afrodescendientes o para ayudarles a subir en la
    escala social. Estas politicas se hicieron para todos los cubanos,
    blancos, negros,mulatos, chinos, en fin, para todos, y especialmente
    para aquellos que eran pobres, independientemente del color de su piel.
    ¿Cómo es que ahora se pretende insinuar o decir que aquellas medidas
    revolucionarias se hicieron casi especialmente para los
    afrodescendientes? Esto suena a paternalismo, a verdades a medias, o
    simplemente a enmascariemtos políticos.

    Jamás en Cuba ha habido una política dirigida a empoderar (darle poderes
    concretos) a los afro-descendientes, como hubiera sido el darle tierras
    para que fueran propietarios de parcelas de producción agropecuarias o
    crear instituciones encargadas de erradicar los solares, las viviendas
    insalubres y de aquellas áreas empobrecidas que al correr del tiempo
    se han convertido para la policia cubana en "zonas de alta", "media" y
    "baja" peligrosidad.

    Otra cosa. Las aventuras militares cubanas en Africa no llevaban como
    objetivo derrotar al racismo. Cuba estuvo en Argelia en favor de los
    argelinos y contra los marroquíes y nada tenia que ver con una lucha
    anti-racial . Lo mismo ocurrió cuando las tropas cubanas fueron a
    Etiopía en apoyo de Mengistu Haile Marian (los gobiernos de Argelia y
    Etiopía luego fueron derrocados por sus pueblos).

    Tampoco los soldados cubanos en el Congo o en Angola fueron allí a
    pelear contra el racismo. Las tropas cubanas pelearon fundamentalmente
    contra las guerrillas de Jonas Savimbi, Jefe de la UNITA, y
    ocasionalmente contra soldados sudafricanos que estratégicamente
    apoyaban a Savimbi.

    No cabe dudas que la presencia cubana ayudó de forma tangencial al
    debilitamiento del régimen de apartheid sudafricano y ayudó
    decisivamente a las subsiguientes conversaciones internacionales de paz
    para Angola y Namibia.

    En perspectiva cabe decir que las acciones del gobierno cubano en los
    países africanos no pueden ser consideradas como actividades encaminadas
    a desmontar la ideología de supremacía blanca a nivel africano,
    latinoamericano o mundial. Estas acciones bélicas en nada influyeron en
    el desmantelamiento de la ideología supremacista dentro de Cuba, pues en
    esas mismas épocas toda iniciativa anti-racista dentro de la isla era
    condenada por las autoridades como diversionistas o virtualmente
    enemigas, como sucedió con los grupos llamados del "Black Power" en los
    años 60s y 70s del pasado siglo, que buscaban una mayor igualdad racial
    y una democracia racial verdadera dentro del Socialismo cubano.

    Otro análisis posible

    Una revolución, como la cubana, declarada "del pueblo, por el pueblo y
    para el pueblo" tenia como imperativo moral el liberar a ese pueblo
    afrodescendiente de todos sus males pasados, devolverle la dignidad
    humana, su cultura, su autoestima, sus héroes, su historia y borrarle
    para siempre todas sus enajenaciones psicológicas, al tiempo de darle la
    palabra, el accionar y la fuerza para luchar por la justicia de forma
    permanente.

    Eso era un deber elemental de una revolución "de los humildes, por los
    humildes y para los humildes", que en todo momento pidió los mas grandes
    sacrificios y privaciones, incluyendo sus propias vidas, a esos mismos
    humildes.

    Sin embargo, al pasar del tiempo, el gobierno cubano ha confiscado las
    libertades civiles y las ha convertido en delitos, es decir, las ha
    criminalizado. Por tanto, luchar por la igualdad racial, el compartir el
    poder politico, economico, social, historico y cultural con los
    conciudadanos blancos, ha devenido en "contrarrevolución", en "
    actividades delictivas",si esta "lucha anti-racista" no se hace dentro
    de los estrechos marcos institucionales creados por el poder. Un poder
    que limita esos marcos exclusivamente dentro de la UNEAC (Unión de
    Escritores y Artistas de Cuba), como si el problema del Racismo en Cuba
    fuera exclusivamente cultural y artístico.

    En la lucha contra el racismo en Cuba se hace necesario también, luchar
    contra instrumentos del poder que son utilizados para reprimir
    mayormente a los afrodescendientes, como son: La Ley de Peligrosidad,
    donde un ciudadano (principalmente los afrodescendientes) van a parar a
    la cárcel por la marginalidad en que ha sido obligado a vivir y no por
    haber cometido delito alguno.Se le presume delincuente sin la comisión
    de hecho criminal alguno.

    Esta ley anti-jurídica y anti-Derecho Internacional debe ser objeto de
    una eliminación total, si en Cuba se quiere definitivamente acabar con
    la Ideología de Supremacía Blanca y el Racismo.

    Así mismo, debe hacerse añicos la existencia de las Brigadas Estatales
    de Respuesta Rápida, que socavan el derecho más elemental de las
    personas al utilizarse turbas pro- gubernamentales para abusar, acosar y
    reprimir al ciudadano (o ciudadanos) por su solo derecho a pronunciarse
    contra el racismo o cualquier otra cuestión candente dentro de la
    sociedad en que vive.

    También si queremos eliminar el racismo para siempre deberá
    proscribirse , la actividad policial de permanente acoso contra los
    jóvenes afrodescendientes, quienes son brutalmente hostigados por el
    simple hecho de tener la piel oscura y ser jóvenes. ¿Acaso ser joven y
    negro, empobrecido y marginalizado por la estructuras del país (por las
    razones que sean) convierte o puede convertir a una persona en
    delincuente, contrarrevolucionario o agente del enemigo?

    El camino hacia la eliminación del racismo en Cuba pasa por muchos
    vericuetos, incluyendo el debate y la denuncia abierta, sin remilgos, y
    con el ánimo verdadero de darle solución a este cardinal y decisivo
    asunto,de una vez y por todas.

    La lucha contra el racismo y la construcción de una genuina nación
    cubana pasa por comenzar a tolerarnos todos, a tener derecho a la
    critica abierta y pública sobre las cuestiones raciales, y tomar en
    cuenta las percepciones y las vivencias de aquellos que sufren y han
    sufrido el racismo en miles de formas y maneras.

    El gobierno cubano, en la lucha contra el racismo, debe jugar el papel
    de instrumentador, ser catalizador y apoyador de las iniciativas de los
    discriminados, pero en lo absoluto se le deberá permitir al gobierno y
    sus instituciones que se constituyan o se construya como el actor
    principal, o quien imponga su agenda, sus deseos o visiones sobre el
    racismo. Ayuda y solidaridad es lo que se necesita del gobierno,
    protagonismo no.Ninguno.

    El caso del Dr. Ferrer ha provocado una reacción internacional deb
    ido a
    que es inadmisible que se tenga en prisión a una persona por luchar
    contra el racismo y sus manifestaciones. El absurdo es mayor cuando el
    pretexto para que este hombre lleve seis meses en prisión sea la
    investigación sobre dos sacos de cemento adquiridos por Ferrer.

    En ninguna parte del mundo, donde se precie un poco el Derecho y la
    legalidad, una cosa semejante pasaría, !nada menos que medio año de
    prisión provisional por un supuesto hecho de relevancia menor! En buen
    derecho ya esto estuviera resuelto de mil maneras, pero ninguna hubiera
    incluido la encarcelación.

    Si se quiere emprender una via verdadera para la eliminación del
    racismo, otros afrodescendientes que en Cuba hoy cumplen largas condenas
    de cárcel deberían ser liberados; pues sus supuestos "crímenes" están
    vinculados a las libertades civiles (convertidas en delitos). El más
    connotado de esos casos es el de otro médico, el Dr. Oscar E. Bisset.

    La lucha contra el racismo no debe ser, y es un crimen de lesa
    humanidad, politarzla. Luchar contra el racismo.no es una lucha de
    izquierdas o de derechas, de capitalistas o socialistas, de fascistas o
    comunistas. El racismo como ideología opresiva y mutiladora de la
    condición humana de sus víctimas está condenado a nivel mundial, se
    ejerza bajo el sistema político social donde se ejerza.

    Los prejuicios raciales llevarán mucho tiempo en desaparecer: eso lo
    sabemos todos. Pero el Racismo no Institucional puede acabarse muy
    pronto si se ponen en marcha los mecanismos que empoderen a las
    víctimas, incluyendo leyes anti-racistas, así como que no se pongan
    trabas represivas, policiales, judiciales o de cualquier matiz semejante
    contra las personas que pretendan promover, en genuina y abierta
    discusión nacional, métodos que ayuden a sanear, humanizar y fraternizar
    la sociedad cubana, como un paso decisivo para el desarrollo y
    crecimiento de nuestra muy mutilada estructura de nación.

    cubamatinal.com| | (24 December 2009)
    http://www.cubamatinal.com/Noticia.cfm?NoticiaID=13994

    Leave a Reply

    Your email address will not be published. Required fields are marked *