Apartheid en Cuba
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    Los nuevos esclavos cubanos

    LABORALES
    Los nuevos esclavos cubanos

    Tania Díaz Castro

    LA HABANA, Cuba – Octubre (www.cubanet.org) – Este año se cumple el 120
    aniversario de la abolición de la esclavitud negra en Cuba. Celebrar
    esta fecha sería una equivocación. Hoy los cubanos de a pie, sobre todo
    los más inconformes, escriben páginas dolorosas para la Historia, a
    pesar del discurso oficial.

    Estamos pues ante los nuevos esclavos de una Cuba con más de un siglo de
    atraso tecnológico, un exilio de más de dos millones de habitantes en
    sólo 47 años, y miles de fusilados y muertos en el Estrecho de la Florida.

    Sin embargo, culminó otro congreso de los trabajadores cubanos y los
    médicos, también esclavos del régimen, continúan haciendo las labores de
    siete, porque seis cumplen misiones en el extranjero, enviados a través
    de convenios entre los respectivos gobiernos. Un gran número de maestros
    renuncian para dedicarse a labores particulares, a pesar de carecer de
    licencia estatal y la totalidad de la clase trabajadora no recibe ni
    siquiera un dólar diario para adquirir bienes de consumo en las únicas
    tiendas del país donde se venden productos de primera necesidad, pero no
    en la moneda que los asalariados reciben.

    Comparar por ejemplo la dieta alimenticia de los esclavos de la colonia,
    con la de los esclavos de hoy, es asombroso. Mientras que aquellos,
    según el sabio Fernando Ortiz, recibían cada uno una libra de carne de
    caballo diaria, una libra de harina de maíz, boniato; todo cocinado con
    manteca de cerdo, y bacalao de cena, los esclavos de hoy sólo pueden
    comprar por mes una libra de pollo por persona a través de la libreta de
    racionamiento.

    La prensa oficialista nada comenta sobre el particular. Mucho menos hace
    referencia a esa resistencia de los trabajadores activa-pasiva, única
    vía para enfrentarse a los mecanismos de represión y control a que están
    todos sometidos contra su voluntad, a un salario miserable y un
    bochornoso apartheid, una forma de oposición velada a lo establecido por
    el gobierno.

    En ocasiones, algo se trasluce en la prensa que controla el régimen
    socialista. Por ejemplo, cuando el periódico Juventud Rebelde hace saber
    que la sección fija Acuse de recibo, a cargo del colega José Alejandro
    Rodríguez, “está a punto de reventar de tanta correspondencia”, la que
    refleja las quejas y los disgustos de la población sobre problemas que
    ocasiona el inoperante modelo económico del país.

    Se trata, sin duda, de formas de resistencia generadas gracias a esa
    pequeñita ventana de la prensa oficialista por donde se puede protestar
    y exigir, pero que en realidad nada resuelve. Siguen lloviendo las
    cartas de protesta en el buró del colega, mientras las dificultades van
    en aumento.

    La capacidad de resistencia del cubano trabajador, puede sorprender a
    cualquiera. Sin embargo, no es tan pasiva desde el momento que simula
    obediencia, mientras hace el mínimo de lo requerido. Como el esclavo de
    la colonia, los siervos rebeldes de hoy, sobre todo esos que llevan en
    el alma un cimarrón, en ocasiones dormido, en otras despierto, trabajan
    mal y con desgano y si ejercen la violencia, lo hacen contra su tiempo
    de labor y a través de duras expresiones contra el sistema que los
    mantiene sin prosperidad alguna. Lamentablemente también a través del
    robo al Estado, otra manera de resistencia física enmascarada.

    Una muestra de resistencia popular es el número de cubanos que producen
    bienes materiales y los venden por cuenta propia y a escondidas en todo
    el país, sin miedo a los decomisos, multas y en ocasiones, cárcel. De
    esta forma la población cubana está reclamando una economía libre donde
    todos puedan participar como un derecho natural de la existencia humana.
    Se trata de una reacción contra el marco legal, algo digno de tener en
    cuenta para comprender el espíritu insumiso de estos esclavos cubanos de
    hoy.

    Seguramente inspirados en el movimiento de derechos humanos que existe
    en Cuba desde finales de 1987, y cuyo guía principal es el líder indio
    Mahatma Gandhi, en la calle se habla de derechos como nunca antes.
    Gracias a los miles de miembros de este movimiento, muchos de ellos en
    el destierro, otros en prisión, se ha podido ganar espacios poco a poco
    a lo largo de 19 años de lucha por una sociedad libre y democrática.

    Estoy de acuerdo con quienes afirman que la idea del cimarronaje nunca
    ha dejado de ser expresión esencial de nuestra identidad. Prueba de ello
    son los cien mil cubanos que, en vez de recibir azotes, grillos y cepo,
    han sido castigados por el amo a excesivas condenas a prisión, una gran
    mayoría por querer vivir al margen del patrón Estado y más de 25 mil
    agrupados en organizaciones de derechos humanos y partidos políticos que
    el régimen se niega a legalizar por temor a perder su poder absoluto.

    http://www.cubanet.org/CNews/y06/oct06/23a6.htm

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